¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?

Seguramente coincidimos si afirmamos que tanto limpiar como desmaquillar el rostro, sobre todo correctamente, se convierte en un paso esencial de cualquier rutina de cuidado de la piel. Pero, ¿limpiar y desmaquillar es lo mismo? Cuando hablamos de seguir una determinada rutina de cuidado de la piel, es cierto que el uso de un limpiador […]

Seguramente coincidimos si afirmamos que tanto limpiar como desmaquillar el rostro, sobre todo correctamente, se convierte en un paso esencial de cualquier rutina de cuidado de la piel. Pero, ¿limpiar y desmaquillar es lo mismo?

Cuando hablamos de seguir una determinada rutina de cuidado de la piel, es cierto que el uso de un limpiador facial se caracteriza por ser uno de los primeros pasos a seguir.

¿Por qué? Muy sencillo: nuestra piel se encuentra expuesta, a lo largo del día, a una amplia variedad de elementos, tanto externos como internos, que pueden acabar afectando a su apariencia y textura.

Desde el maquillaje y el uso de determinados cosméticos (en el caso de las mujeres) y el sudor hasta las partículas que encontramos de forma habitual en el medio ambiente. Nuestra piel se enfrenta inevitablemente a muchos agresores externos.

Por este motivo, la limpieza facial diaria es un paso esencial que nunca deberíamos saltarnos, puesto que es capaz de eliminar hasta el último rastro de exceso de sebo (grasa), suciedad, contaminación y células cutáneas muertas o envejecidas que se han acabado acumulando sobre la epidermis.

Y es que si la piel no se limpia adecuadamente, todos estos elementos permanecen y podrían contribuir a la aparición de brotes de acné, deshidratación y envejecimiento como consecuencia de la sequedad. En el caso de las células muertas acumuladas, por ejemplo, pueden llegar a producir parches ásperos y secos.

Pero cuando te has aplicado algún producto de maquillaje sobre la piel del rostro, ya sea en la cara, en los labios o en los ojos, el proceso de desmaquillaje es aún más importante si cabe.

Esto es debido a que distintos estudios han demostrado que dejar restos de maquillaje en el rostro puede influir en la formación de brotes de acné. Y cuando esto ocurre también en el área de los ojos, es posible que surjan irritaciones, reacciones alérgicas e inflamaciones. Y en los casos más graves, el riesgo de infección ocular acaba siendo muy elevado.

Pero aunque ambos pasos sean esenciales cuando toquen, no debemos confundirlos, ya que, en realidad, no es lo mismo.

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¿Por qué limpiar y desmaquillar no son lo mismo?

El proceso de limpieza del rostro es un paso esencial en cualquier rutina. De ahí que se convierta en el primer paso. Y debemos practicarlo siempre, a diario, aunque no te hayas aplicado sobre el rostro algún producto cosmético o maquillaje.

Es importante porque, además de limpiar la epidermis, la prepara para hacerla mucho más receptiva al resto de productos que forman parte de la rutina.

Y si incluimos un limpiador que haga las veces de tónico (el siguiente paso a aplicar), sus beneficios son aún mayores, puesto que refuerza las cualidades del limpiador y, además, es de utilidad para que los principios activos de otros productos, como el sérum y la crema, penetren más fácilmente.

Sin embargo, el proceso de desmaquillaje solo debe hacerse cuando te has aplicado en el rostro algún producto de maquillaje, ya que precisa del uso de algún producto de desmaquillado específico que sea de utilidad para retirar todos los cosméticos.

Pero esto no significa que ambos pasos no se complementen. Al contrario, aplicar un limpiador facial después del desmaquillado es una forma de asegurarte de que consigues eliminar por completo cualquier resto de maquillaje que haya podido quedar impregnado sobre la piel (incluso aunque no sea del todo visible).

Por suerte, en muchas ocasiones no es necesario que cuentes con dos productos diferentes. Por ejemplo, una loción desmaquillante y un limpiador facial. Y es que en estos momentos puedes encontrar en las tiendas limpiadores faciales tan completos que cumplen ambas funciones.

¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?

Un buen ejemplo lo encontramos en el agua micelar de Nezeni Cosmetics. Aunque es evidente que yo no me maquillo, mi mujer sí la ha probado y la usa tanto para retirarse el maquillaje como para limpiarse el rostro, porque es un producto todo en uno. Incluso lo utiliza como tónico, porque también actúa tonificando la piel, de manera que se ha ahorrado dos productos.

Por tanto, mientras que el proceso de limpiar la piel del rostro consiste en aplicar un producto limpiador para retirar cualquier impureza y acumulación de células muertas que encontremos en la epidermis, el proceso de desmaquillar el rostro consiste en retirar cualquier resto de maquillaje y cosmético que haya en ella.

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Cómo debes hacerlo y qué beneficios te ofrece

El proceso de desmaquillado y de limpieza

La eliminación del maquillaje empieza con la preparación para el proceso. En caso de que tengas la piel seca, los productos con efecto hidratante son muy útiles, mientras que si tienes la piel grasa, debes escoger productos que no contengan aceite.

También puedes optar por adquirir un limpiador de ojos por separado. Pero puedes sustituirlo por un limpiador facial que sea apto para esta área (el agua micelar, de hecho, es muy útil en este sentido).

Eso sí, es posible que prefieras un limpiador a base de aceite si utilizas cosméticos resistentes al agua.

Humedece bien un algodón con el producto y presiónalo sobre el ojo. Recuerda que este paso es igualmente útil con el agua micelar, por lo que es válido tanto con la loción desmaquillante como con él. Espera de 10 a 20 segundos, y luego remueve el algodón sobre el ojo con suavidad, pero sin frotar.

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Evita mover la almohadilla hacia adelante y hacia atrás, siendo más aconsejable moverla en una sola dirección, desde el lado interior al lado exterior y, seguidamente, girarla hacia el lado limpio y deslizarla hacia abajo, sobre las pestañas.

Ahora es un buen momento para quitar el maquillaje de los labios, lo que ayudará a no esparcirlo por el rostro. Aplícate el producto en los labios, espera entre 4 a 5 minutos, y luego limpialo con la ayuda de un algodón, sin frotar demasiado fuerte.

Ahora le toca el turno a la cara. Basta con usar agua micelar. Solo debes empapar bien un algodón con el producto y pasarlo suavemente por toda la cara, sin olvidarte del área ubicada detrás de las orejas o debajo de la mandíbula, así como la línea del cabello.

Recuerda que con el agua micelar no es necesario aclarar la piel del rostro, pero si lo deseas puedes enjuagarla con agua tibia. Para terminar, utiliza una toalla suave para secarla, o si deseas prevenir la propagación de bacterias, una servilleta de papel. Nuevamente, evita frotar la piel.

Una vez hecho esto, puedes continuar con tu rutina de cuidado de la piel. Si usas un agua micelar que hace las veces de tónico, no necesitarás aplicarlo después, sino optar directamente por el sérum y / o por la crema de contorno de ojos y la hidratante.

Evidentemente, los beneficios de hacerlo bien son innumerables. Aunque los más importantes podemos resumirlos en lo siguiente:

  • Mantiene la piel clara. Al ayudar a reducir el exceso de grasa en la superficie, evita la presencia de poros agrandados y que estos se taponen, reduciendo el riesgo de inflamación, acné y una tez sin brillo y con manchas.
  • Aumenta la hidratación. Ayuda a mantener un nivel adecuado de humedad. Ya que el exceso de células muertas origina la aparición de parches secos, la limpieza es útil para controlar los niveles de pH.
  • Piel más joven. Aunque la piel envejece todos los días, las toxinas ambientales y la contaminación pueden acelerarlo. Limpiarla es una excelente forma de estimular los procesos internos que combaten el envejecimiento.

Por lo que, después de responder a la pregunta ¿limpiar y desmaquillar el rostro es lo mismo?, es necesario escoger bien aquellos productos que vayas a usar en el proceso de limpieza del rostro. Ya que, si lo hacemos bien, marcará el éxito de la rutina de belleza.

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