Cómo aplicar el sérum

A pesar de que los sérums faciales se han vuelto enormemente populares en los últimos años, es cierto que, aún hoy, todavía muchas mujeres (y hombres) tienen dudas relacionadas con su utilidad y, sobre todo, en lo asociado a cómo usarlo. En esta ocasión te explicamos paso a paso cómo aplicar el sérum y cuándo, […]

A pesar de que los sérums faciales se han vuelto enormemente populares en los últimos años, es cierto que, aún hoy, todavía muchas mujeres (y hombres) tienen dudas relacionadas con su utilidad y, sobre todo, en lo asociado a cómo usarlo. En esta ocasión te explicamos paso a paso cómo aplicar el sérum y cuándo, para conseguir con ello todo su máximo potencial.

Cuando hablamos de un producto que podríamos asociar a una pequeña “bomba” ultraconcentrada capaz de corregir cada una de las diferentes preocupaciones de la piel (como imperfecciones, arrugas, sequedad o falta de luminosidad), no hay duda que el sérum facial se convierte en uno de los más destacados.

Pero, ¿qué es y en qué consiste verdaderamente? Básicamente, un sérum consiste en un tratamiento facial que se caracteriza por contener una fórmula con una elevada concentración de principios activos.

Entre los diferentes ingredientes y principios activos que, en la mayoría de las ocasiones, tendemos a encontrar en este tipo de productos, podemos mencionar, sobre todo, al ácido hialurónico, ácidos de frutas y aceites esenciales (solo por citar algunos ejemplos rápidos).

Lo más habitual es que el sérum se presente en envases pequeños, como frascos cuentagotas o envases con dosificador, lo que ayudará a usar solo la cantidad necesaria y precisa para cada aplicación.

Una de las principales diferencias que encontramos entre el suero facial y una crema de día (o de noche) está, precisamente, en la formulación y composición del producto.

Los sérums faciales se caracterizan por ser productos altamente concentrados, de forma que una mínima cantidad de producto es suficiente en cada aplicación. Y, además, están destinados a actuar de manera complementaria con los demás tratamientos que forman parte de la rutina, reforzando con ello su eficacia.

A la pregunta de por qué deberíamos usar un suero facial cada día, no hay duda que este producto no se encuentra destinado a hidratar o embellecer la piel. Ejerce una acción profunda sobre las células cutáneas, además de reforzar la eficacia de las cremas de uso diario.

Dicho de otra forma, el suero es tremendamente útil porque, además de hidratar y tratar la piel abordando las diferentes necesidades específicas que tenga, la prepara para hacerla mucho más receptiva para el resto de productos que forman parte de la rutina diaria de cuidado de la piel.

Para saber si necesitamos un sérum, basta con mirar nuestra piel. Si sentimos que está deshidratada y seca, le falta brillo, la sentimos apretada o tiene imperfecciones, a pesar de seguir una rutina habitual, seguro que un tratamiento intensivo a base de un buen sérum facial será de muchísima ayuda. Pero, ¿cómo usarlo para aprovecharnos de todas sus cualidades?

Descubre: Qué es y para qué sirve el sérum

Cómo debes aplicar tu sérum facial cada día

Es aconsejable aplicarte el sérum facial sobre la piel limpia con la finalidad de optimizar la penetración más profunda de sus diferentes principios activos en la epidermis.

Eso sí, a la hora de conseguir la mayor eficacia y eficiencia posible, es recomendable seguir una serie de pasos básicos siempre.

Paso 1: Limpieza

Es perfectamente posible usar el sérum facial por la mañana y / o por la noche. Pero generalmente se debe integrar en la rutina de cuidado de la piel, sobre todo cuando la rutina incluye al menos un limpiador facial y un humectante.

A la hora de conseguir que un suero penetre perfectamente en la piel, lo más recomendable es limpiarla. Para ello, es fundamental usar un limpiador adaptado al tipo de piel. Simplemente enjuaga y limpia con suavidad la piel del rostro, frotando suavemente con la toalla.

Paso 2: Tónico

¿Usas un tónico facial? Se trata de un producto de cuidado con una textura líquida que requiere del uso de una bola de algodón cuando lo aplicamos sobre la piel, reforzando las cualidades del limpiador facial.

En caso de que lo uses, no olvides que este es el mejor momento para aplicarlo. Después del limpiador, entra el juego el tónico facial.

Solo necesitas empapar un poco en un disco o bolita de algodón para terminar de eliminar la piel muerta y los residuos.

Paso 3: Sérum

Los sueros a menudo se venden en forma de un frasco o un envase con dosificador para usar solo unas pocas gotas cada vez que lo usemos. Recuerda lo esencial: una mínima dosis es más que suficiente porque se trata de un producto muy concentrado.

Lo recomendable es tomar solo una pequeña dosis en la palma de la mano con la finalidad de que el sérum no se nos escape entre los dedos.

En caso de que uses un suero en pipeta, solo tendrás que apretar la pipeta una vez sumergida en el producto con la finalidad de llenarla. Luego, vacía el contenido en la palma de la mano.

Ahora llegamos al momento de su aplicación: lo ideal es hacerlo con las yemas de los dedos, y nunca con la ayuda de un algodón.

Comienza distribuyendo el material en las áreas principales del rostro, como la frente, las mejillas y el mentón. Luego, aplica el sérum en pequeños parches, prestando especial atención a las zonas de la piel más problemáticas.

Espera unos pocos minutos con la finalidad de conseguir que el suero penetre de forma adecuada en la piel. Dado que el suero actúa en las capas profundas de la epidermis, ahora le toca el turno a la crema hidratante.

Eso sí, después de aplicar el suero, algún experto recomienda que, a la hora de reforzar sus diferentes beneficios, se realice un lifting manual rápido con la ayuda de los dedos, trabajando con ello los tejidos y activando la microcirculación (sería de cierta utilidad para optimizar sus efectos).

¿Cómo hacerlo? En realidad es muy sencillo. Basta con pellizcar la piel entre el pulgar y el índice y realizar gestos como rodar desde la barbilla hasta el óvalo del cuello, desde los pómulos hasta las sienes, desde las sienes hasta la línea del cabello, y finalmente palpar.

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Paso 4: Crema hidratante

Como ya te hemos mencionado, el suero es muy rico en principios activos, de forma que es de enorme utilidad para complementar las acciones y los efectos del humectante. Pero no es lo suficientemente humectante como para usarlo solo, o incluso como para sustituir la hidratante.

Por tanto, no olvides que lo más importante no es no acabar nunca con la rutina de cuidado de la piel sin la aplicación de una crema hidratante, específicamente adaptada a las necesidades que tenga y al tipo de piel en sí.

Eso sí, dependiendo de si el suero lo aplicas por la mañana o por la noche, puede ser aconsejable acabar con la crema específica antiedad o nocturna.

Mientras que, en caso de que la rutina la apliquemos por la mañana, si vamos a salir a la calle, es importantísimo acabar siempre con el uso de un buen protector solar.

Cómo usar el sérum

¿Cómo debes elegir un sérum facial adaptado a tus necesidades?

En estos momentos es cierto que existe una gran cantidad de sérums en el mercado, los cuales se encuentran especialmente destinados a mejorar la textura de la piel, luchar contra el envejecimiento cutáneo o tratar las imperfecciones cutáneas más rebeldes y difíciles.

Cuando usamos cremas faciales hidratantes lo más común es que las cremas las escojamos en función de nuestro tipo de piel. Sin embargo, a la hora de escoger un sérum depende más de los defectos y problemas que necesitemos tratar y abordar. Por ejemplo:

  • Deshidratación y sequedad.
  • Exceso de sebo (grasa).
  • Poros dilatados.
  • Puntos negros y espinillas.
  • Líneas finas y arrugas.
  • Manchas marrones.
  • Pérdida de firmeza y elasticidad.

Evidentemente, la textura también se convierte en un criterio importante, ya que el suero debe ser liviano, ligero, y absorberse rápidamente a través de la piel, lo que permitirá una aplicación inmediata de la crema de día después.

Pero no hay duda que uno de los aspectos esenciales tiene relación con su composición. Aunque todo dependerá de los objetivos que buscamos tratar, la mayoría están compuestos por afinidad de acción activa con la piel. Es el caso del ácido hialurónico, zinc, ácido salicílico, vitamina C o colágeno.

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¿Es posible combinar los sueros?

Cuando deseamos tratar distintos problemas cutáneos a la vez (por ejemplo, deseamos borrar las manchas de acné, las manchas oscuras y las arrugas, todo al mismo tiempo), podría resultar tentador aplicar varios sueros a la vez.

Sin embargo, en realidad, no es aconsejable combinar los sueros en la misma aplicación ya que, al ser productos altamente concentrados, se podría producir un mayor riesgo de intolerancia. A menos, claro está, que la propia marca así lo especifique.

No obstante, si deseamos tratar varios problemas de la piel, es posible usar un sérum perfeccionador versátil, o alternar varios productos. Por ejemplo, usar un suero hidratante por la mañana, y un suero antiarrugas o anti-imperfecciones por la noche.

Sea como fuere, descubrir cómo aplicar el sérum es de vital importancia, ya que en caso de no usarlo debidamente, y aplicarlo cuando es debido, podríamos desperdiciar un producto con una formulación tan valiosa.

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