
A partir de 1980, básicamente tras la introducción de la ciclosporina A como fármaco inmunodepresor, junto a la sustancial mejoría de la técnica quirúrgica y al desarrollo de los cuidados específicos en el post-operatorio inmediato, comenzaron a desarrollarse con resultados aceptables las distintas modalidades de trasplante pulmonar; trasplante cardiopulmonar (Stanford, 1981), trasplante unipulmonar (Toronto 1983), trasplante bipulmonar (Toronto 1986).
En el 2002 la experiencia mundial acumulada superaba los 15.000 trasplantes pulmonares, de los cuales el 5% corresponde a retrasplantes. Los resultados en términos de supervivencia han mejorado sustanciablemente; así, la supervivencia actual al año del trasplante es del 70%, del 50% a los 3 años y del 40% a los 5 años.
La falta de donantes adecuados, las infecciones oportunistas, el rechazo agudo y el rechazo crónico, en forma de bronquiolitis obliterante, siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad. La superación de estos obstáculos en el futuro cercano permitirá que el trasplante pulmonar se consolide como una opción terapéutica válida con una supervivencia similar a la de los trasplantes de otros órganos sólidos.
El Intercambio de organos es una de las formas terapeuticas con mayor calidad y calidez de vida en los enfermos con etapas tratables. En un futuro las espectativas son mejores por los avances que se han obtenido en los dos ultimos años. La insercion de celulas madre tiene un mayor impacto y proporciona la seguridad y confiabilidad de un rechazo probable y la falta de donadores completamente sanos.