Según su composición se distinguen dos tipos de cálculos: de colesterol o pigmentarios. La presencia de uno u otro tipo es variable según las áreas geográficas, lo que tiene relación con los hábitos alimentarios y de vida.
Los de colesterol son los más frecuentes en nuestro medio (el 80% de los casos). Pueden ser puros (en general, grandes, únicos y de tamaño superior a 2,5 cm) o mixtos, más frecuentes que los anteriores, formados en su mayor parte por bilirrubina, colesterol y calcio (múltiples, estrechamente agrupados y de superficie lisa).
La consecuencia de cualquiera de las noxas enunciadas son: disminución de la capacidad de absorción y aumento de la secreción intraluminal del epitelio de la mucosa vesicular. Esta, progresivamente, según el estado evolutivo, se encuentra destruida.Â
En la mayorÃa de los casos (60-90%), pero no en el 100% se asocia a litiasis. En Asia, donde las enfermedades piógenas y parasitarias de la vÃa biliar son frecuentes, la coexistencia con cálculos es mucho menor.