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La tromboembolia pulmonar se produce cuando un émbolo (un desprendimiento de un coagulo) obstruye una de las arteria pulmonares. El origen del embolo puede ser una trombosis de localización diversa aunque en la mayoría  de los casos (90-95%) se trata de una trombosis venosa profunda de las extremidades inferiores, usualmente asintomática.

La tromboembolia pulmonar no se puede entender como una enfermedad aislada de la trombosis venosa profunda si no como una complicación de la misma. Por esta razón actualmente se prefiere utilizar el término enfermedad tromboembolica venosa.

Las manifestaciones clínicas son inespecíficas aunque valoradas en su contexto facilitan el diagnostico. Por lo general la intensidad de estas manifestaciones se encuentran relacionadas con el grado de oclusión de las arterias pulmonares aunque esto no es siempre la regla. Los síntomas más comunes son la disnea que suele aparecer de forma súbita y el dolor que casi siempre se asemeja al dolor de la pleura.

El diagnostico se realiza a partir de la observación clínica de los síntomas y signos del paciente, los factores de riesgo que predisponen la enfermedad, y los estudios paraclinicos.


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Las neoplasias pueden comprimir o penetrar en las paredes de la vena cava inferior, o bien un trombo originado en las venas femorales o ilíacas puede propagarse hacia arriba .

Además ciertas neoplasias como el cáncer de hígado y el cáncer de riñón muestran una llamativa tendencia a crecer hacia la luz de las venas y acaban invadiendo a la vena cava inferior.

Como manifestaciones clínicas de la obstrucción de la vena cava inferior se encuentran los edemas de miembros inferiores, distensión y de las venas colaterales superficiales del abdomen (circulación colateral), y cuando se afectan las venas renales se puede llegar a producir una proteinuria masiva de rango nefrótico, y producir una insuficiencia renal grave.


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Se denomina tromboflebitis a la formación dentro de la luz venosa de un trombo, esta puede afectar tanto al sistema venoso superficial como al profundo. Dentro de estas ultimas la localización más frecuente es en las venas del sóleo (tromboflebitis distal).

Dentro de los factores predisponentes más importantes se encuentran los descritos por Virchow en 1856 donde se destacaban la estasis venosa, la hipercoagulabilidad y lesión endotelial. En los últimos años se ha hecho más frecuente la tromboflebitis profunda postquirurgica.

Los factores de riesgo más importantes para esta enfermedad en pacientes no quirúrgicos son la permanencia  prolongada en la cama, o en posiciones que dificulten el retorno venoso en los miembros, trastornos en la coagulación, insuficiencia cardiaca congestiva, la poliglobulia, la existencia de neoplasias y la administración prolongada de estrógenos.

El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico dependiendo si se trata de una tromboflebitis superficial o profunda, de la localización del coagulo y del cuadro clínico correspondiente. Dentro del tratamiento conservador se puede administrar antiinflamatorios y AAS para evitar la agregación plaquetaria o fibrinolíticos para disolver el coagulo.