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La conveniencia en reducir la hipertrigliceridemia (HTG) es cada vez más evidente. Su relación con la cardiopatía isquémica es, probablemente, a través de alimentar otras lipoproteínas con mayor capacidad aterogénica.

Las HTG exógenas -en general, por debajo de los 500 mg/100 dL- suelen responder bien a la dieta adecuada. Éstos son sus parámetros: a) dieta de adelgazamiento en caso de peso excesivo, dieta normoenergética si el peso es el adecuado; b) prohibición de bebidas alcohólicas; c) reducción del porcentaje en glúcidos de la dieta habitual, alrededor del 40% del valor energético, y d) reducir al máximo el azúcar y limitar la fructosa. Del resto de parámetros nutricionales sólo es destacable que los lípidos alimentarios estarán lógicamente elevados; se llevará a cabo aumentando el ácido oleico y los AGP omega 3. Estos últimos tienen una capacidad reductora de la HTG destacable.

Las HTG endógenas, familiares, con valores muy elevados frecuentemente, no responden bien a la dieta mencionada ni a los fármacos clásicos (fibratos). Suelen ser formas mixtas con hiperquilomicronemia. Puede estudiarse en unidades especializadas, una dieta casi exenta de AG de cadena larga, sean saturados o no, a la que se añade triglicéridos con ácidos grasos de cadena media (MCT).

En las hipertrigliceridemias secundarias -a una diabetes con deficiente control metabólico, etc.- debe intentarse controlar el problema primario.


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Es una afección frecuente, con una prevalencia del orden de 1% de la población general adulta y del 5 % entre supervivientes de un infarto de miocardio.

La enfermedad se define por el aumento de triglicéridos vehiculizados por las VLDL y,           en algunos casos, además por la presencia de quilomicrones en ayunas.

El estudio de las familias afectas ha permitido establecer que la enfermedad es monogénica y que se transmite por mecanismo autonómico dominante con una penetrancia de rasgo muy variable. Por otra parte, en la denominada hipertrigliceridemia esporádica no se encuentra agregación familiar.

La enfermedad es asintomática en la mayoría de los casos y se detecta después de la enfermedad por el aumento de los triglicéridos plasmáticos, cuya concentración suele oscilar entre los 200 y los 500 mg/dl. En la hipertrigliceridemia familiar suele haber una disminución en la concentración plasmát5ica de HDL, y a menudo se asocia a hipertensión arterial, hiperuricemia, tolerancia a la glucosa, diabetes mellitas y obesidad.