
Consiste en la extracción de células pluripotentes, stem cells, de la M.O. de un donante sano, y transferir su capacidad hematopoyética a una médula enferma, o sea, lograr que regeneren en el receptor una médula ósea normal.
Para que una médula sana pueda ser injertada en un individuo cuya MO está enferma, se necesitan determinadas características de compatibilidad.
Desde la época en que se realizaron los primeros TMO - ’50 - hasta ahora, se han identificado una serie de condiciones necesarias para la realización de TMO, así como sus indicaciones.
En primer lugar, se determinó la importancia del sistema de histocompatibilidad mayor - HLA -, que es el que permite determinar si 2 individuos son compatibles o no, y asegurar el éxito del TMO. El grado de compatibilidad adecuado se da entre familiares próximos, por lo que habitualmente se seleccionan hermanos del paciente como donantes de MO.
Existe un 25% de probabilidad de que un donante ( hermano ) sea compatible con el receptor.
Por lo tanto, el primer estudio que se realiza ante un posible TMO es la identificación de un donante HLA compatible. Este estudio lo realiza el Banco de Organos y Tejidos para todos los centros hemato-oncológicos del país
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Los equipos de cirujanos de dos hospitales en Baltimore realizaron un trasplante de tres vías en mayo de 1987, en el hospital de la Universidad de Maryland.
Los médicos retiraron el corazón y los pulmones del corazón de una víctima de un accidente que había sido ya declarada con muerte cerebral. Los órganos se transportaron al centro médico Johns Hopkings y se traspantaron a una persona cuyos pulmones estaban destruidos por fibrosis quística, pero cuyo corazón estaba era saludable.
El corazón sano se retiró y se trasplantó a otra persona que tenía necesidad de un trasplante cardíaco. El proceso de denominó intercambio de órganos de “donador dominó”, marcando la primera vez en la historia médica que un corazón humano sano se tomaba de una persona viva y se trasplantaba en otro humano.
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A partir de 1980, básicamente tras la introducción de la ciclosporina A como fármaco inmunodepresor, junto a la sustancial mejoría de la técnica quirúrgica y al desarrollo de los cuidados específicos en el post-operatorio inmediato, comenzaron a desarrollarse con resultados aceptables las distintas modalidades de trasplante pulmonar; trasplante cardiopulmonar (Stanford, 1981), trasplante unipulmonar (Toronto 1983), trasplante bipulmonar (Toronto 1986).
En el 2002 la experiencia mundial acumulada superaba los 15.000 trasplantes pulmonares, de los cuales el 5% corresponde a retrasplantes. Los resultados en términos de supervivencia han mejorado sustanciablemente; así, la supervivencia actual al año del trasplante es del 70%, del 50% a los 3 años y del 40% a los 5 años.
La falta de donantes adecuados, las infecciones oportunistas, el rechazo agudo y el rechazo crónico, en forma de bronquiolitis obliterante, siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad. La superación de estos obstáculos en el futuro cercano permitirá que el trasplante pulmonar se consolide como una opción terapéutica válida con una supervivencia similar a la de los trasplantes de otros órganos sólidos.
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El trasplante entraña la reposición de un tejido u órgano lesionado o enfermo, por lo general, el cuerpo reconoce las proteínas en el tejido u órgano trasplantado como extraño y produce anticuerpos en contra de él. Este fenómeno se conoce como rechazo de tejidos.
Este rechazo puede reducirse por medio del mapeo del donador y receptor con relación a los antígenos HLA, y por la administración de fármacos que inhiben la capacidad del cuerpo para formar anticuerpos.
Los leucocitos y otras células nucleadas tienen antígenos de superficie denominados antígenos asociados con los leucocitos humanos (HLA). Estos son únicos para cada persona, a excepción de los gemelos idénticos; mientras mayor es la cercanía genética entre el donador y el receptor, menor es la posibilidad de rechazo.
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Una de las opciones terapéuticas para los enfermos de diabetes tipo 1 es el trasplante de islotes pancreáticos, la principal dificultad de este método se encuentra en que con frecuencia el propio sistema inmune del individuo rechaza el trasplante. De esta forma la supervivencia a largo plazo se veía bastante disminuida.
Ahora bien, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) están probando una forma de diezmar la actividad de las células del sistema inmune, sobre todo las del tipo B, ya que estas últimas podrían participar en el rechazo al trasplante junto a las células T.
El experimento se realizó en primates, en los cuales se eliminó el efecto de las células B en luego de haberles transplantado islotes pancreáticos de un donante no idéntico genéticamente.
El anticuerpo empleado para reducir las células B fue el rituximab, también utilizado para el tratamiento de enfermedades como linfoma no Hodgkin y la artritis reumatoide.
El uso del rituximab en combinación con una terapia supresora contra las células T mejoraría la supervivencia a largo plazo en algunos animales. Es más, en los primates a los que se les trasplantaron los islotes pancreáticos, normalizaron los niveles de azúcar en sangre.
De esta forma se deberá investigar más sobre los posibles beneficios de este tipo de terapias supresoras para mejorar la sobre-vida de pacientes con trasplantes de este tipo.
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Existe actualmente cerca de 40000 pacientes que permanecen en lista de espera en toda Europa necesitados de un trasplante de órganos. Muchos de ellos presentan tasas de mortalidad que oscilan entre el 15% al 30% para quienes requieren un trasplante de pulmón, corazón o hígado respectivamente. En promedio fallecen 10 pacientes en lista de espera por día.
Fue uno de los datos que se manejó la semana pasada en el XV Congreso de la Organización Europea de Coordinadores de Trasplantes (OECT). También se celebro en forma paralela el XIII Congreso de la Sociedad Europea de Trasplante de Órganos (SETO).
En dicho congreso realizado en la capital Checa, se jerarquizó el sistema español de trasplantes. Sin embargo hay especialistas que piensan que podría ser aún mejor, sobre todo en lo que tiene que ver con la “donación en vivo”. Según señalaron este tema sigue siendo “materia pendiente”. Actualmente la donación en vivo no llega al 5%, mientras que en otros países como Noruega, Suecia o Grecia llega al 38%.
También se destacó la necesidad de donantes jóvenes para los pacientes jóvenes, que son los más complicados en conseguir donantes; hay que tener en cuenta que los órganos de los pacientes mayores se utilizan para pacientes mayores
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