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A partir de 1981, este tumor se hizo mucho más frecuente en una verdadera epidemia, afectando personas homosexuales y pacientes con afectación de la inmunidad celular.

Este asociado al SIDA e incluso es uno de sus criterios diagnósticos: Por ende se lo considera como un tumor oportunista, que aparece y se desarrolla en sujetos con depresión de la inmunidad celular, para diferenciarlo de la forma clásica se lo llamó Sarcoma de Kaposi epidémico.

La diferencia entre el clásico y el epidémico son las manifestaciones clínicas y el curso de la enfermedad.

Clínicamente la forma epidémica se presenta como placas o núcleos rojo-purpúrico y luego pardo-rojizo, en MMII, sobre todo en tobillos y planta del pie, crecen lentamente.

La forma epidémica se caracteriza por la aparición brusca y muchas veces diseminadas de las lesiones que involucran la piel, mucosa oral, ganglios linfáticos y órganos viscerales.


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Las estrategias de prevención primaria se deben apoyar en que las personas sanas no se expongan a contraer una ETS. Esta tarea se realiza a través de la educación sanitaria mediante consejos prácticos y útiles como son:

1. No se puede confiar en el aspecto externo de las personas para saber si están infectadas por VIH o padecen una ETS.
2. El riesgo no solamente reside en los hábitos de una determinada persona, sino también en los de sus parejas sexuales.

El término «sexo seguro» estriba en utilizar los métodos de barrera, como el preservativo, y evitar las conductas sexuales de riesgo, como son la anal o vaginal sin protección.
Los recursos de los programas de prevención de VIH tanto humanos como económicos, deben integrarse en los programas de control de las ETS. Así los resultados obtenidos en la prevención primaria del VIH deben aplicarse a otras ETS. Desde este punto de vista conjunto se contempla la prevención de las ETS, incluyendo VIH como una actividad diaria de la Atención Primaria.

La importancia en la prevención secundaria de las ETS radica en prevenir sus complicaciones a corto y largo plazo.

El diagnóstico precoz en un paciente con síntomas o signos y pruebas positivas obliga a realizar un tratamiento y a realizar el cribado de la enfermedad en sus contactos. El riesgo de infección puede ser tan elevado que los contactos sexuales precisen ser tratados aunque su infección no haya sido confirmada. El tratamiento basado en el riesgo antes que en el diagnóstico se denomina «tratamiento epidemiológico», ya que es mayor el beneficio de prevenir una posible enfermedad que el riesgo de un tratamiento no necesario.


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Además del tratamiento farmacológico, hay unos aspectos relacionados con el manejo clínico de las personas infectadas por VIH que requieren una actitud y destreza especiales en los profesionales que atienden estas personas.

Estos aspectos están relacionados, entre otros, con la sexualidad, el uso de drogas (ilegales) inyectadas por vía venosa, el sufrimiento y la muerte de personas jóvenes previamente sanas, la incertidumbre sobre el tratamiento y el miedo de la progresión de la enfermedad, los sentimientos de culpabilidad y la discriminación. Estos problemas deben ser abordados en un clima de confianza, confidencialidad y de provisión de soporte emocional, psicológico (consejo asistido) y material.

Las características del soporte que los equipos de Atención Primaria puedan ofrecer a las personas infectadas por VIH dependerán de la severidad de los síntomas de la enfermedad y del nivel de ayuda que estas personas puedan obtener de su propia red de amigos, familiares y organizaciones no gubernamentales.


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Síndrome caquéctico por VIH (9,3%): este síndrome se define en líneas generales como pérdida involuntaria de peso más del 10% del peso basal, que se acompaña de diarrea crónica o debilidad muscular y fiebre, en ausencia de otra enfermedad que no sea el SIDA. La pérdida de peso es el síntoma general más frecuente asociado al SIDA y, muy a menudo, el más molesto.

Encefalopatía asociada al VIH (2,5%) y leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP) (2,6%): además de los frecuentes problemas psiquiátricos y psicológicos relacionados con la enfermedad por VIH (ansiedad, hipocondría, depresión, tendencias suicidas, agresividad, psicosis, etc.), la afectación orgánica del SNC da lugar a manifestaciones neuropsicológicas muy variadas.

La manifestación más espectacular en los estadios avanzados de la enfermedad es la encefalopatía o complejo de demencia asociado al SIDA. Se caracteriza por cambios cognitivos (pérdida de memoria, falta de concentración, trastornos afectivos y pensamiento lento), problemas motores (pérdida de fuerza y debilidad en extremidades inferiores) y cambios de conducta (apatía, cambios de personalidad, aislamiento y psicosis orgánica).

El diagnóstico diferencial debe hacerse con cuadros psicógenos reactivos y con enfermedades causadas por infecciones oportunistas que afectan el SNC. La LMP es una enfermedad subaguda o crónica que cursa con demencia, hemiparesia, hemianopsia, ataxia y otros déficit focales.


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Con la aparición de la epidemia del VIH, ha aumentado el número de casos de tuberculosis declarados en todos los países y se han hecho más frecuentes las formas de presentación extrapulmonares. La enfermedad por Mycobacterium tuberculosis constituye uno de los criterios diagnósticos de SIDA y es la enfermedad oportunística más frecuente en las personas infectadas por VIH en todo el mundo (Raviglione, 1995). Entre los usuarios de drogas por vía parenteral la prevalencia de la infección tuberculosa se sitúa alrededor del 50%. La potente inmunodepresión que produce el VIH sería la causa de la reactivación endógena de la infección tuberculosa que es más frecuente en grupos de población socioeconómicamente deprimidos.

En España diferentes trabajos revelan una frecuencia de tuberculosis entre el 33 y el 75% de los pacientes con SIDA, siendo ésta una de las primeras manifestaciones del síndrome (Rey, 1995). En Barcelona afecta el 43,8% de los pacientes diagnosticados de SIDA y la localización extrapulmonar (fundamentalmente ganglionar) se observa en el 74% de casos (Caylà, 1991).

En los portadores del VIH se recomienda la realización anual de un PPD para detectar la infección y poder instaurar una pauta de quimioprofilaxis con el fin de evitar la aparición de la enfermedad. La vacunación BCG está formalmente contraindicada.

En los pacientes con una reducción importante de las cifras de CD4 pueden haber problemas de diagnóstico ya que la reacción a la tuberculina puede ser negativa hasta en el 75% de los casos y la radiografía de tórax normal, por lo que el diagnóstico debería realizarse en un centro especializado.

El hecho de sufrir la infección por VIH tiene repercusiones terapéuticas ya que las pautas de tratamiento y de quimioprofilaxis deben ser más prolongadas. En un estudio realizado en la ciudad de Nueva York (Pablos-Méndez, 1996) el 50% de los nuevos casos de tuberculosis eran VIH+ y el 7% presentaban multirresistencias. En un estudio sobre las tuberculosis resistentes realizado en Madrid (Peña, 1996) el 36% de los casos de tuberculosis presentaban infección por VIH. El 9,5% de las cepas analizadas eran resistentes a uno o más fármacos, el 92% de las cepas resistentes a rifampicina e isoniacida procedían de individuos VIH+ y en ellos la mayor parte de las cepas resistentes a isoniacida también lo eran a rifampicina.

Por otra parte, deben tenerse en cuenta las interacciones de los fármacos antituberculosos, fundamentalmente la rifampicina, con el resto de tratamientos necesarios para el tratamiento del SIDA y las infecciones oportunísticas (CDC, 1996). Todo esto hace recomendable el tratamiento terapéutico de estos pacientes en medios especializados.
Finalmente, el hecho de que en nuestro medio un porcentaje importante de los pacientes afectados de tuberculosis y SIDA son hombres entre 25-35 años, usuarios de drogas por vía parenteral, con antecedentes de reclusión en centros penitenciarios, y con una elevada tasa de incumplimiento del tratamiento, cabe esperar en el futuro un aumento de las recaídas, del período de contagio y del número de individuos contagiados y, finalmente, la aparición de bacilos resistentes a los fármacos antituberculosos.


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El virus ingresa al organismo, induce una respuesta de la inmunidad humoral y celular, la cual mide la replicación, esta es la respuesta normal del organismo a un Ag.

La expresión en el momento de la primoinfección que cada individuo tiene, sea asintomática o sintomática, es un determinante fundamental en lo que es eventualmente el pronóstico del paciente, del próximo curso de la infección.

Vamos a medir los CD4  como elementos pronóstico, implicando la evolución y va a decidir el momento en que vamos a empezar tratamiento o profilaxis de infecciones oportunistas.

Durante la primoinfección hay una gran replicación viral, y se produce una caída de los linfocitos CD4. Esto puede dar lugar a síntomas o no.

Después sigue un periodo crónico, se mejora la inmunidad, sigue el periodo asintomático.

Después aparece el período final o etapa de síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

El curso clásico de la infección sigue, en líneas grales estas 3 etapas:

1-     Una fase aguda que es la primoinfección, que cuando es sintomática puede manifestarse como un síndrome retroviral agudo.

2-     La siguiente fase: el organismo logra desarrollar una respuesta de la inmunidad celular y humoral y se entra en una etapa de balance entre la viremia y la población de CD4. es una fase crónica donde el paciente está asintomático.

3-     Después viene una fase final o de crisis, que es lo que clásicamente se conoce como SIDA

Luego que el individuo se infecta, la primoinfección se manifiesta en un período variable de 2-4 semanas.

La primoinfección sería sintomática en un 50% de los casos.

Los CD4 van a servir para valora la inmunidad y la carga viral para ver como está el tratamiento sobre todo.

En el período crónico pasan años.

Si el paciente no recibe tratamiento viene el período final, donde empieza un aumento de la replicación, se expresa en la viremia y una disminución de CD4.


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El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una entidad caracterizada por una falla inmunitaria que permite la aparición de infecciones oportunistas y el desarrollo de neoplasias.

El virus causante fue identificado en Francia como un retrovirus denominado virus de inmunodeficiencia humana (VIH), caracterizado por tener una inmunorreactividad cruzada con los linfocitos T, a los cuales infecta selectivamente. No obstante, puede infectar cualquier célula que presente la molécula superficial CD4, la cual es un receptor celular del virus.

Por su acción citopática selectiva, el virus se integra al genoma del huésped para luego reproducirse y eliminar nuevas partículas virales que infectan otras células del organismo.

Las principales vías de contagio son mediante las relaciones sexuales, mediante el uso de drogas intravenosas y la transmisión materno fetal, esta última mucho menos frecuente.


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El cáncer de ano representa el 1al 2 % de todos los carcinomas colorectales, esta cifra se ha incrementado en los últimos años a expensas de los tumores asociados al síndrome de inmunodeficiencia adquirida SIDA.

Los tumores del canal anal son los más frecuentes; los del margen anal comprenden menos del 15%, aunque esta cifra se eleva hasta el 30% si se incluyen como margen a los tumores distales respecto de la línea pectínea. Los tumores del canal anal son dos veces más frecuentes en la mujer, mientras que los del margen anal son más frecuentes en el hombre.

El tabaquismo y las relaciones sexuales por vía anal son los dos factores de riesgo más importantes. Los transplantados renales tienen una incidencia 100 veces superior a la de la población general y ello ha sido atribuido a la inmunosupresión .

Muchas afecciones crónicas perineales, tales como el linfogranuloma venéreo, la enfermedad de Cronh y la leucoplasia han sido vinculadas al cáncer del ano sin que existan evidencias concretas de dicha relación.


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En 1994, se descubrió a un grupo de prostitutas de Kenia, que pese a mantener múltiples contactos sexuales de riesgo al día, no se infectaban del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Este verdadero misterio despertó la curiosidad y al mismo tiempo la esperanza en todo el mundo.

El misterio parece haberse resuelto, los investigadores llegaron ala conclusión de que la causa del comportamiento del virus en estas mujeres, era una mutación en un gen que codifica una proteína, la CCR5, involucrada en la unión del virus a la célula linfocitaria, y por lo tanto su ataque.

A consecuencia de ello, y tras largas investigaciones, saldrá al mercado, si la monitorización sale dentro de lo previsto, un fármaco que bloquearía específicamente a la proteína CCR5, y por lo tanto disminuiría la virulencia del agente. En principio, el fármaco todavía se encuentra bajo vigilancia, pero se estima que en poco tiempo pueda salir al mercado. De todas formas, su costo se estima en unos 9700 euros al año, lo cual marca que no será para cualquiera, lo curioso es que ni siquiera se lo administraran sin costo a las mismas prostitutas que iniciaron todo este proceso.

 


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En los enfermos con SIDA y en los inmunodeprimidos, el peritoneo puede infectarse por un gran número de gérmenes como el CMV (citomegalovirus), Pneumocystis Jirovenci, Microsporidia, Coccidioides immitis, Histoplasma capsulatum y micobacterias (tuberculosis, avium).

También son más frecuentes que en la población general las neoplasias como linfomas no hodkinianos y sarcoma de Kaposi. Estos procesos se manifiestan clínicamente por dolor abdominal, fiebre y ascitis.

En estos pacientes es frecuente la enfermedad hepática crónica (virus de hepatitis B, C, Delta y alcoholismo), por lo que la ascitis puede deberse también a hipertensión portal, con el riesgo de desarrollar peritonitis bacteriana espontánea.

Alrededor del 6% de los enfermos de SIDA explorados ecográficamente tiene ascitis de uno u otro origen, por lo que es prácticamente obligatorio descartar en estos pacientes todas las causas que puedan lugar a este síndrome.


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La candidiasis bucal o muguet es una lesión que adopta típicamente la forma de una membrana inflamatoria entre blanca y gris, a modo de “cuajada” y superficial, compuesta por microorganismos entremezclados enredados en un exudado fibrinosupurativo que puede rasparse con facilidad para dejar al descubierto una base inflamatoria eritematosa subyacente.

Es una lesión que se observa a simple vista y su diagnóstico es prácticamente clínico cuando se encuentra colonizando ampliamente la cavidad bucal.

Este hongo es un habitante normal de la cavidad bucal y ocasiona daños solo en pacientes diabéticos, neutropénicos o inmunodeprimidos, destacándose en los pacientes con síndrome de inmunodeficiencia humana SIDA. También se puede ver en pacientes con xerostomía o cualquier otro estado debilitante, o cuando la flora normal de la cavidad bucal esta alterada por algún tratamiento antibiótico.


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La afección primaria del pulmón sigue siendo la principal causa de morbilidad y mortalidad por tuberculosis. La profilaxis y el control que se ejercen sobre esta infección pulmonar explican porque esta enfermedad no esta entre las primeras causas de muerte como en otras épocas.

Sin embargo, la incidencia de esta infección comenzó de nuevo a aumentar, debido sobre todo a las infecciones sufridas por los pacientes inmunodeprimidos, básicamente los afectados por VIH.

Un nuevo aspecto sombrío del nuevo resurgimiento de la tuberculosis es la aparición de nuevas cepas resistentes a los tratamientos tradicionales. Además en los países más pobres (donde más incidencia tiene esta enfermedad), son los que más dificultades presentan en cuanto a la disponibilidad de los fármacos.


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El VIH/SIDA es una de las enfermedades que más asecha los países de Centroamérica, así lo indica un comunicado emitido por ONUSIDA. En el mismo se menciona que esta enfermedad alcanza alarmantes cifras en naciones como Belice, Honduras, Salvador y Guatemala.

Por ejemplo en Belice se estima que un 2,5% de la población son portadores de esta enfermedad, mientras que en el resto (Honduras, Salvador y Guatemala) oscila entre un 1,6 y o,9% respectivamente. En estos países el SIDA se encuentra entre las primeras 10 causas de muerte.

Se estima que actualmente hay 208.600 personas infectados con VIH-Sida en Centroamérica y más de 1,7 millones en América Latina, si esta tendencia se mantiene podría alcanzarse una prevalencia del 2% de la población adulta de estas regiones para el 2010.

Estos datos se dieron a conocer en el Quinto Congreso Centroamericano de personas que viven con el VIH-Sida, en el que también participó ONUSIDA.


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Una investigación reveló que el estudio del mapa genético de un gato permitiría conocer más sobre problemas del ser humano como la ceguera, además aportaría datos sobre enfermedades como el SIDA entre otras.

El estudio del genoma del gato mostró ciertas cualidades que únicamente se ven en hombres y felinos. Los investigadores señalaron que decodificar la secuencia genómica de los gatos podría ayudar a descubrir alguna de las causas de ciertas enfermedades incurables, además de desarrollar tratamientos más efectivos.

Cabe recordar que los gatos son los únicos animales, además del hombre, capaces de enfermar por virus de deficiencia inmune, es más el hallazgo del virus de la leucemia felina en la década de 1960 impulsó la investigación que permitió demostrar que los virus podían producir leucemias.

La investigación estuvo a cargo del doctor Stephen O’Brien, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.


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Aparentemente el subtipo de virus más frecuente del VIH procede de Haití, y se dispersaron por el resto del mundo a finales de los 60. Así lo indicó un estudio realizado en la Universidad de Arizona en Tucson (EE.UU).

Al parecer el virus circulaba en Estados Unidos 12 años antes de que se identificara como virus del SIDA en 1981. Para comprobar esto se analizó la sangre de los primeros cinco pacientes de SIDA identificados como tal.

Los investigadores afirman casi con certeza que el virus proveniente de Haití formo el tronco del árbol de la familia genética del VIH fuera de África.

Aún es muy discutido el camino que siguió el virus desde sus orígenes en África hasta que se detectaron los primeros casos en Estados Unidos, según los investigadores de la Universidad de Arizona, el virus llegó primero a Haití y después se propago hacia norteamérica a finales de la década de los 60.