LineaBlogs | Si estás buscando trucos para juegos, pasa por BlogDelGamer y verás...

parasitosis_intestinales.jpg

Es la protozoosis infantil más frecuente. Se citan tasas de parasitación entre el 5 y el 35%, según estudios.

Giardia intestinalis o Giardia lamblia es un protozoo flagelado endémico en nuestra zona e hiperendémico en las guarderías infantiles. La vía de transmisión es la fecal-oral y la edad prescolar la de máxima parasitación, así como la de mayor incidencia de cuadros clínicos.
Tras la ingestión hídrica de los quistes sucede la liberación de trofozoítos en el duodeno, donde se adhieren a las vellosidades, pudiendo dificultar la absorción de hidratos de carbono y lípidos a través de un mecanismo patogénico poco conocido. En muchos casos actúa como parásito oportunista, empeorando cuadros previos de malnutrición, malabsorción o inmunodéficit.

La mayoría de infestados permanecen asintomáticos. Los casos con clínica traducen el proceso malabsortivo, desde la simple abdominalgia y sensación dispéptica hasta el cuadro completo con diarrea afebril prolongada, con mala evolución nutricional (pérdida de peso, pérdida de apetito, déficit de vitaminas A y D, afectación del estado general con irritabilidad, etc.).

A menudo las diarreas son alternantes, ácidas (con dermatitis perianales) y mejoran con una dieta exenta de lactosa.

Puede comprobarse la presencia de quistes en las heces, si bien los infestados pueden presentar falsos negativos en una sola muestra. Si estudiamos tres muestras de días consecutivos habrá todavía el 15% de falsos negativos. Varios hechos impiden o dificultan la identificación de los quistes de Giardia en heces, entre los que destacan: la toma de antibióticos orales, o antidiarreicos.


 babesia.gif
Babesia microti es un parásito protozoario parecido a los microorganismos del paludismo y que es transmitido por las mismas garrapatas de la enfermedad de Lyme.

Las babesias parasitan la sangre, más específicamente los hematíes, de ahí sus manifestaciones clínicas más características como la fiebre y la anemia hemolítica. Los síntomas son leves, en individuos más susceptibles como los inmunodeprimidos o los esplenectomizados, que pueden desarrollar parasitemias graves e incluso mortales.

Los pacientes esplenectomizados también pueden infectarse por babesia bovis, que origina una enfermedad en el ganado vacuno con importante repercusión económica (fiebre de Texas del ganado vacuno).

En los casos mortales por este parásito, los hallazgos anatomopatológicos corresponden a shock e hipóxia, e incluyen ictericia, necrosis hepática, necrosis tubular renal aguda, síndrome de dificultad respiratoria del adulto, hemólisis y hemorragias viscerales.