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Se define como bocio nodular cualquier masa que produce asimetría de la glándula tiroidea. Puede tratarse de un único nódulo (nódulo solitario) o de varios de ellos (bocio multinodular).

Es un hallazgo exploratorio relativamente frecuente y su prevalencia en la población general depende del método diagnóstico que se emplee para su detección. En los estudios en los que se ha utilizado únicamente la palpación se ha hallado una prevalencia de un 4-6%, mientras que, en los que se ha diagnosticado tras necropsia (Clínica Mayo), las cifras superan el 50% de los individuos sin sospecha clínica. Esto es debido en parte a que la palpación permite únicamente detectar nódulos mayores de 1 cm.

Los dos estudios poblacionales más notables han sido los de Escocia (Whickham) en el que la prevalencia de bocio nodular fue del 0,8% en los hombres y 5,3% en las mujeres, y el de Framingham (población entre 30 y 59 años) que constató una frecuencia del 1,5% en los hombres y del 6,4% en el sexo femenino. En este último, y tras un seguimiento de 15 años, se constató que la incidencia anual era del 0,1%.

El bocio nodular es más frecuente (50%) en los individuos mayores de 50 años y después de los 80 años puede afectar el 65% de los hombres y el 80% de las mujeres. Predomina en el sexo femenino (relación 4/1), en individuos que han recibido radiación terapéutica a nivel de cabeza y cuello (38,4% de nódulos) o accidental (Chernobil) y en los que viven en zonas con déficit de yodo. La importancia clínica reside en su posible malignidad, disfunción hormonal o problemas por compresión a nivel local y mediastínico.


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Se entiende por bocio el aumento de tamaño de la glándula tiroides, lo cual implica un peso mayor de 30 grms. El bocio nodular o multinodular eutiroideo (también llamado adenoma no tóxico) es una entidad benigna, de etiología desconocida, que se caracteriza por el aumento del tejido tiroideo en forma de uno o múltiples nódulos, sin que exista exceso de secreción hormonal.

Ocurre con mayor frecuencia en mujeres, puede ser esporádico, familiar o endémico por deficiencia de yodo en la dieta (cada vez menos frecuente).

Se cree que se origina por una estimulación prolongada de TSH, debida a una insuficiencia relativa de hormona tiroidea, si bien esta teoría no ha sido confirmada.

El bocio nodular eutiroideo se presenta como una masa cervical indolora que puede ocasionar molestas estéticas o síntomas compresivos (disfagia, disnea, disfonía) según su dimensión, ubicación y evolución.