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Son benignos y su tratamiento está indicado por su ubicación y extensión clínica. Muchos autores consideran a los linfangiomas como malformaciones que se originan en secuestros de tejidos linfático que no llegan a comunicarse normalmente con el árbol linfático.

Estos restos pueden tener cierta capacidad de proliferar, pero lo que es más importante es que acumulan gran cantidad de líquido lo que explican su aspecto quístico.

Otros autores  lo consideran como verdaderas neoplasias con comportamiento local agresivo. Otros deducen que se origina luego de procesos inflamatorios, que determinan fibrosis y obstrucción de conductos linfáticos. La hipótesis mal formativa es la que cuenta con mayor apoyo.


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Las comunicaciones anormales entre arterias y venas suelen deberse a defectos del desarrollo, a la rotura de un aneurisma arterial en la vena adyacente, a lesiones penetrantes que fragmentan las paredes arteriales y venosas y provocan una comunicación artificial, o la necrosis inflamatoria de los vasos colindantes.

La comunicación entre una arteria y una vena puede consistir en un en un vaso bien desarrollado, en un conducto vascular formado por recanalización de un trombo, o en un saco aneurismático.

Estas lesiones, raras y pequeñas habitualmente pueden tener importancia clínica por establecer un cortocircuito de la sangre desde el lado arterial al venoso, obligando al corazón a bombear más sangre de lo habitual, lo que puede desencadenar en una insuficiencia cardíaca.

Además, la fístula puede romperse y causar una hemorragia.


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La obstrucción intestinal congénita es una lesión rara y espectacular que puede afectar a cualquier segmento del intestino. La más frecuente es la atresia duodenal, su incidencia es similar en el yeyuno y en el íleon, pero prácticamente nunca afecta al colon.

La obstrucción puede ser completa (atresia) o incompleta (estenosis), la primera puede adoptar la forma de de un diafragma de mucosa no perforada o de un segmento del intestino en forma de cuerda, que conecta ambos extremos con un intestino intacto.

La estenosis es menos frecuente y se debe al estrechamiento de un segmento intestinal o a un diafragma, con una abertura central de diámetro inferior al de la luz normal.

Parece que estas lesiones únicas o múltiples, son consecuencia de alteraciones en el desarrollo, accidentes vasculares intrauterinos o invaginaciones producidas después de que el intestino se haya desarrollado. La falta de rotura del diafragma de la cloaca da lugar al “ano imperforado”.