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La intoxicación aguda por cocaína puede presentarse en forma de alucinaciones, delirio, convulsiones, hipertensión, angina e infarto, arritmias ventriculares e hipertermia, todo esto debido a su mecanismo de acción que bloquea la recaptación periférica de neurotransmisores que se acumulan en la sinapsis y son los causantes de su acción tóxica.

La 3-4 metilenedioximetaanfetamina (MDMA) y sus análogos conocidos como «éxtasis» forman parte del consumo actual de estimulantes por parte de consumidores generalmente muy jóvenes. Actúan mediante un efecto inductor de liberación de serotonina en el SNC. La intoxicación aguda puede dar lugar a arritmias graves, hipertermia, rabdomiólisis, convulsiones e insuficiencia respiratoria aguda.

El tratamiento consiste en medidas generales de mantenimiento de la vía aérea, sistema circulatorio y si existen convulsiones o agitación es eficaz la administración de benzodiacepinas. Siempre deben remitirse a un centro hospitalario.


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Se puede detectar una pericarditis aguda en pacientes con LES y con menor frecuencia asociada a artritis reumatoides, esclerodermia y panarteritis nudosa.

Existe un grupo de pericarditis cuyo mecanismo está relacionado con una reacción de hipersensibilidad y cuyo antígeno se origina en el tejido miocárdico o pericárdico lesionado. En este grupo se incluyen la pericarditis tras el infarto de miocardio (síndrome de Dressler), el síndrome pospericardiotomía (tras una intervención cardíaca) o las observadas tras un traumatismo cardíaco. De forma característica, los síntomas aparecen al cabo de 1-4 semanas de la lesión cardíaca (fiebre y dolor torácico). Estas pericarditis pueden acompañarse de pleuritis, neumonitis y artralgias. Son frecuentes las recidivas incluso meses o años después del primer episodio.

La conducta del médico de Atención Primaria incluye la detección precoz y sospecha clínica del síndrome de Dressler que puede aparecer semanas después de un infarto de miocardio; asimismo, la detección de una pericarditis como manifestación de actividad de una enfermedad sistémica.


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La cardiopatía coronaria puede adoptar diferentes formas clínicas, de las cuales la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio son las más frecuentes. En ocasiones la enfermedad puede presentarse sin dolor, como en la insuficiencia mitral, algunas arritmias y en la denominada isquemia silente.

Algunos pacientes con aterosclerosis coronaria importante pueden presentar episodios de isquemia miocárdica que no se acompañan de angina y que pueden diagnosticarse mediante monitorización del ECG (electro cardio grama), ya sea ambulatoria (Holter) o en la unidad coronaria.

Alrededor del 75% de los pacientes con lesiones coronarias significativas muestra descenso del segmento St durante la actividad diaria pero sólo un tercio de estos episodios se acompaña de dolor, estos cambios de la repolarización ventricular sin dolor anginoso asociado se han demostrado también en pacientes con angina variante, en los que se atribuye a espasmos coronarios transitorios.

Por el contrario, las alteraciones del segmento ST en individuos sin enfermedad coronaria durante un registro electrocardiográfico de 24 horas (Holter) son extremadamente raras si e utiliza un equipo adecuado.