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Según un estudio publicado parece que los hombres obesos con cáncer de próstata muestran el doble de riesgo de morir que quienes se mantienen delgados.

Aparte de esto la persona obesa tiene casi el triple  das de probabilidades de que el cáncer no se detenga y se siga extendiendo.

Esto es lo que afirmo el Dr. Alan R. Kristal quien trabaja en el Fred Hutchinson Cáncer Research Center, en Seattle.

 

Al parecer varios estudios han dejado como conclusión que la obesidad afecta directamente el desarrollo del cáncer de próstata, de todos modos hay quienes dicen que la evidencia no es suficiente para hacer dicha afirmación.

 

Lo que todavia no esta claro es si la perdida de peso resultaría algo favorable a la hora de tratar el cáncer de próstata.

De todos modos mas vale cuidarse y no tener sobre peso ya que esto nos trae demasiados problemas y resulta una dificultad para muchas intervenciones quirúrgicas.

 

via enredsalud


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En un estudio realizado en Universidad de Sydney en Concord (Australia) se demostró que los hombres de más de 60 años con niveles bajos de testosterona en sangre tendrían un riesgo aumentado de sufrir fracturas.

En el estudio participaron 609 hombres con una edad media de 72 años. Entre 1989 y 2005, se les hizo un seguimiento tomando como parámetros los niveles de densidad ósea y ciertos aspectos relacionados con sus estilos de vida. También se tomaron registros seriados de los niveles de testosterona y estradiol en sangre, y se observó la ocurrencia de fracturas.

La investigación arrojó que se produjeron 113 fracturas, y que estas se presentaron con mayor frecuencia en hombres con niveles de testosterona bajos, lo cual afirma la hipótesis de la implicancia de la hormona en la génesis de las fracturas en hombres mayores de 60 años.

Los investigadores recalcaron el hecho de que se puede utilizar la medida de la concentración de testosterona en sangre como parámetro de medida del riesgo de sufrir fracturas en hombres de más de 60 años.


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El cáncer testicular se presenta entre los 15 y 34 años de edad y es uno de los cánceres más comunes que se observan en hombres de esta edad.

Aunque la causa se desconoce, la condición se asocia con los antecedentes de criptorquídea o descenso tardío de los testículos. La mayor parte de los cánceres se originan a partir de las células progenitoras de los espermatozoides.

Un signo temprano de cáncer testicular es una masa en el testículo, por lo general asociada a dolor o malestar.

Por suerte es uno de los cánceres con mayor índice de curación, y el tratamiento es quirúrgico y comprende la extirpación del testículo enfermo.


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La hiperplasia benigna de próstata es una entidad que afecta al hombre con una frecuencia elevada a partir de los 50 años.

Se distinguen dos tipos de síntomas: los obstructivos, también llamados de vaciado, y los irritativos o de llenado. Entre los primeros se encuentran el chorro miccional fino, el retardo para iniciar la micción, el chorro intermitente, el vaciado vesical incompleto y el goteo terminal.
Entre los síntomas irritativos se encuentran la poliaquiuria, la nicturia, la urgencia miccional, la incontinencia, y el dolor hipogástrico.

La obstrucción provocada la HPB puede llegar a condicionar la existencia de residuo postmiccional, dilatación de las vías urinarias superiores e insuficiencia renal, así como infección urinaria frecuente, formación de divertículos vesicales y litiasis vesicular secundaria.


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El sexo femenino aprende más rápido que el masculino. Así lo afirmaron investigadores de yale y fue publicado en Nature Neuroscience. Al parecer el sexo femenino tiene mejor capacidad para adquirir conocimientos.

El estudio se basó en el comportamiento de ratones machos y hembras respectivamente. Para ello se crearon ratones transgénicos machos con ovarios, y hembras con testículos para generar estrógenos y andrógenos en cantidades iguales a las del sexo opuesto.

Después se les sometió a ambos a una prueba en la que tenían que jalar de una palanca para obtener alimento. Finalmente se comparó al grupo al que se le extirparon las gónadas con un grupo de ratones normales.

Los investigadores concluyeron que los roedores con cromosomas femenino (XX) aprendían más rápido el mecanismo en todas las pruebas, independientemente de sus niveles hormonales.