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La prevención de la hepatitis A en personas que se ha expuesto al virus, se hace con gammaglobulina inespecífica (que contiene títulos elevados de anticuerpos anti-VHA). Se administrará en:

- Contactos domésticos y sexuales de enfermos con hepatitis A.
- Todo el personal de centros de día (niños y trabajadores) cuando se de un caso en un niño o un empleado.

La dosis a administrar de inmunoglobulina es de 0,02 mL/kg antes de transcurridas 2 semanas después de la exposición, consiguiendo así una eficacia > 85% para prevenir la hepatitis A. Antes de administrar a un contacto la gammaglobulina, el caso índice debe confirmarse mediante la determinación de los anti-VHA IgM.

Si se ha administrado también la vacuna, la inyección debe ser en lugares distintos. En el caso de viajeros a zonas endémicas, la vacuna debe administrarse un mes antes de la salida o, de lo contrario, deben recibir también una dosis de gammaglobulina de 0,02 mL/kg.

Cuando por algún motivo no pueda administrarse vacuna a un viajero, y sólo se le administre inmunoglobulina, una dosis de 0,02 mL/kg confiere una protección de unos 3 meses y una dosis de 0,06 mL/kg de unos 5 meses.

La vía de administración de la gammaglobulina será siempre la intramuscular, generalmente en el deltoides.


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Como consecuencia de la mejora en las condiciones higiénico-sanitarias, el patrón epidemiológico de la hepatitis A en España ha variado considerablemente en los últimos años. Distintos estudios seroepidemiológicos evidencian este cambio.

Entre 1977 y 1985 (Vargas, 1987) se detectó una disminución en la prevalencia de anticuerpos del VHA en el grupo de edad de 11 a 21 años del 49 al 30%. Más tarde (Gil, 1991), en un estudio con niños y adolescentes de 6 a 18 años, se encontró una prevalencia del 6% y recientemente (Bayas, 1996), en un estudio realizado en estudiantes de profesiones sanitarias con una media de edad de 23 años, encontró una prevalencia de anti-VHA de 14,2%. Estos resultados ponen de manifiesto que gran parte de la población adulta joven es susceptible a la infección.

Si se tiene en cuenta que las formas clínicas sintomáticas, graves y fulminantes de la hepatitis A son mucho más frecuentes en los adultos, es posible que en un futuro deba plantearse la posibilidad de incluir la vacuna de la hepatitis A en el calendario vacunal sistemático del niño o del adolescente.

Recientemente se ha comercializado en España una vacuna contra la hepatitis A eficaz y con buena tolerancia, que está disponible aunque con un uso restringido, ya que se trata de una especialidad en la que la receta del Servicio Nacional de Salud precisa de visado.