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La pulsioximetría es un método no invasivo que permite medir indirectamente el porcentaje de saturación de la hemoglobina (SaO2) en los vasos pulsátiles. El grupo hem confiere a la hemoglobina unas propiedades ópticas que absorben unas determinadas longitudes de onda, diferentes para la hemoglobina oxidada y la reducida. El pulsioxímetro emite un foco de luz y capta la que pasa a través del lecho ungueal o el lóbulo de la oreja, de manera que, según sean las longitudes de onda absorbidas, es posible conocer el porcentaje de oxígeno que contiene la hemoglobina.

La introducción de pulsioxímetros pequeños permite considerar la medida de la SaO2 como el quinto signo vital y es útil para el diagnóstico de pacientes con disnea, para valorar la alteración del intercambio de gases en pacientes con limitación funcional severa y para valorar la gravedad y la respuesta al tratamiento en la insuficiencia respiratoria aguda.

Dada la forma sigmoidea de la curva de disociación de la hemoglobina, en el centro de la curva pequeñas variaciones de la SaO2 producen grandes cambios en la presión parcial de oxígeno en sangre arterial, por lo que la pulsioximetría no puede sustituir a la gasometría arterial en el estudio del intercambio de gases. Además, la pulsioximetría no informa de la hipercapnia, imprescindible para valorar el fracaso de la bomba ventilatoria.


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La pulsioximetría es un método no invasivo que permite medir indirectamente el porcentaje de saturación de la hemoglobina (SaO2) en los vasos pulsátiles. El grupo hem confiere a la hemoglobina unas propiedades ópticas que absorben unas determinadas longitudes de onda, diferentes para la hemoglobina oxidada y la reducida. El pulsioxímetro emite un foco de luz y capta la que pasa a través del lecho ungueal o el lóbulo de la oreja, de manera que, según sean las longitudes de onda absorbidas, es posible conocer el porcentaje de oxígeno que contiene la hemoglobina.

La introducción de pulsioxímetros pequeños permite considerar la medida de la SaO2 como el quinto signo vital y es útil para el diagnóstico de pacientes con disnea, para valorar la alteración del intercambio de gases en pacientes con limitación funcional severa y para valorar la gravedad y la respuesta al tratamiento en la insuficiencia respiratoria aguda.

Dada la forma sigmoidea de la curva de disociación de la hemoglobina, en el centro de la curva pequeñas variaciones de la SaO2 producen grandes cambios en la presión parcial de oxígeno en sangre arterial, por lo que la pulsioximetría no puede sustituir a la gasometría arterial en el estudio del intercambio de gases. Además, la pulsioximetría no informa de la hipercapnia, imprescindible para valorar el fracaso de la bomba ventilatoria.


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La anemia viene definida por una disminución de la concentración de hemoglobina (Hb). Esta cifra es el parámetro más fiable; consideramos anemia en los adultos cuando la Hb es < a 13 g/L (hombres) y < a 12 g/L (mujeres), en los niños varía según la edad, de los 6 meses a los 6 años hasta el límite inferior de 11 g/L y de 6 a 14 años es de 12 g/L.

El hemograma obtenido mediante los autoanalizadores hematológicos actuales, proporciona los parámetros de la serie eritrocitaria como son: el recuento de hematíes, la hemoglobina y el hematocrito, que se relacionan entre sí mediante los llamados índices eritrocitarios; el volumen corpuscular medio (VCM) es el valor medio del volumen de cada hematíe que ofrece automáticamente el aparato, un valor bajo (< 82 fL) equivale a una microcitosis y un valor elevado (>98 fL) equivale a una macrocitosis.

El tamaño de los hematíes es un dato fundamental en el diagnóstico de una anemia y su alteración puede, en ocasiones, producir un descenso en la cifra de hematíes. La hemoglobina corpuscular media (HCM) se refiere a la cantidad de hemoglobina que contiene cada hematíe, se determina dividiendo el valor de la concentración de hemoglobina en sangre total y el número de hematíes.

La concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM) se obtiene dividiendo la cifra de Hb por el hematocrito, su determinación mediante contadores automáticos es de escasa utilidad clínica. La amplitud de distribución de los hematíes (ADH) se obtiene a partir del volumen eritrocitario (curva gaussiana), proporcionando una medida cuantitativa de las variaciones de tamaño de los hematíes circulantes (anisocitosis). El estudio morfológico de los hematíes mediante una extensión de sangre periférica aporta datos adicionales para valorar un síndrome anémico.