
Un número importante de problemas pueden confundirse con debilidad: apatía y depresión, disnea, mialgias, pérdida de fuerza en las extremidades inferiores, hipotensión ortostática, etc. En el tratamiento de la debilidad, el objetivo es a menudo el alivio o la adaptación del paciente a aquélla. Sin embargo, es necesario descartar las causas reversibles o susceptibles de mejoría importante, como las yatrógenas por fármacos, hipercalcemia, enfermedades asociadas, síndromes paraneoplásicos (Eaton-Lambert) y algunos casos de malnutrición. En estos casos es útil la realización de hemogramas y pruebas bioquímicas básicas (glucemia, urea, calcemia y electrólitos).
La anemia no suele causar problemas en esta fase de la enfermedad si se instaura gradualmente, ya que se desarrolla tolerancia y la transfusión no aporta beneficios, o a lo sumo, éstos son muy transitorios. La estrategia terapéutica suele consistir en facilitar la adaptación del estilo de vida del paciente a la anemia, aceptando, en la medida de lo posible, sus limitaciones y potenciando todas las cosas que aún pueda hacer, aunque sea de manera diferente a la habitual (adaptación de los cubiertos, andadores, etc.). La debilidad es una causa importante de malestar en personas previamente independientes, en las que será necesario mantener su autoestima y dignidad. No han de olvidarse las movilizaciones en el enfermo débil encamado para evitar contracturas, úlceras y facilitar el vaciado vesical y rectal.
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Muchos atletas e individuos que participan en los ejercicios para estar en forma indican que tienen experiencia de menos fatiga y menos dificultad para respirar después de los primeros minutos de ejercicio continuo. Este fenómeno se denomina segundo aire.
Aunque el mecanismo no se comprende por completo, en realidad puede ser un efecto de calentamiento que resulta del aumento del índice de consumo de oxígeno después de unos minutos de actividad aeróbica.
Al inicio de la actividad física vigorosa, el catabolismo aeróbico del ácido pirúvico no se hace tan rápido como para satisfacer todas las demandas de energía del cuerpo, en esta situación el catabolismo anaeróbico establece la diferencia.
El ácido láctico producido producido durante el catabolismo anaeróbico se cree que es parcialmente responsable de la fatiga y el estrés en la respiración, cuando la deuda de oxígeno se paga, se detiene la producción de ácido láctico, disminuye la fatiga y la respiración regresa a la normalidad.
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Un estudio realizado en España por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) mostró que un 97% de los pacientes con cáncer experimenta astenia, o sea fatiga o cansancio.
La investigación se basó en un cuestionario, Perform (Percepciones de la fatiga en pacientes oncológicos: su realidad y medición), en el participaron 500 pacientes oncológicos.
Los resultados arrojaron además que el 91% de los pacientes que sufren astenia no pueden llevar adelante una vida normal, y muchas veces esta limitación los lleva a la depresión y por lo tanto entran en un círculo de negatividad. El cansancio afecta la vida cotidiana, no les da a los pacientes la fuerza, la voluntad que necesitan para superar la enfermedad, además también repercute sobre otros aspectos de la vida como: las relaciones sociales, entretenimiento y autocuidado.
Es llamativo que la astenia ha sido considerado como el síntoma que mayor repercusión ha tenido tanto en la enfermedad como en su calidad de vida, más que otros síntomas como el insomnio, la depresión, o el propio dolor.
Sobre el tratamiento de la astenia existe un debate que enfrenta dos posiciones bien marcadas, por un lado están los que defienden el uso de antidepresivos para modular la cantidad de endorfinas y por lo tanto mejorar el ánimo del paciente, y por otro lado los que recomiendan otros métodos como actividades recreativas, pueden ser practicar algún deporte, ir al cine, pintar, etc, de esta manera no se satura al paciente con más fármacos de los que ya toman por la propia enfermedad.
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Segun un estudio publicado por la Journal of Clinical Pathology, un porcentaje significativo de pacientes con sindrome de fatiga crónica
son portadores de una infección entro viral, y que esta se detecta por medio de una biopsia gástrica.
Losa autores destacaron que dichos entero virus son resistentes al PH ácido gástrico y a la bilis, y que pueden tener relación en la etiopatogenia de la gastritis aguda. También se señaló que un numero importante de pacientes con síndrome de fatiga crónica presentan síntomas gastrointestinales superiores y/o inferiores asociados, ya sean continuos o intermitentes.
El estudio se basó en buscar rastros de enterovirus mediante la toma de biopsias gástricas en 165 pacientes con síndrome de fatiga crónica. El estudio arrojo que el 82% de esas muestras dio positivo para enterovirus según encargados de este estudio que se realizó en Lomita, California a cargo de el doctor John K. y cols.
Luego de realizar otros estudios de screening, se pudo llegar a la conclusión de que un porcentaje significativo de pacientes con este síndrome, han tenido alguna vez una infección enteroviral crónica y diseminada, que se puede diagnosticar mediante una fibrogastroscopía con toma de biopsia de la mucosa gástrica.
De todas formas no se pudo demostrar una relación directa entre la infección por enterovirus, o sea no todos los pacientes infectados por un enterovirus van a desarrollar un síndrome de fatiga crónica.
Lo que si se ha podido demostrar, es que a muchos pacientes con infección enteroviral y síndrome de fatiga crónica, al tratarlos con terapia antiviral, mejoraron la sintomatología de esta última. Lo que sugiere una fuerte asociación entre ambas.
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