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Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) tendrían la capacidad de reducir el riesgo de padecer enfermedad de Parkinson, así lo afirmó un estudio realizado en la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos). Al parecer el riesgo se reduciría hasta en un 60% con fármacos como el ibuprofeno.

Para el estudio se tomo como muestra a 579 individuos de ambos sexos, la mitad de ellos con enfermedad de Parkinson. A los mismos se les preguntó si tomaban aspirina o algún otro AINE como el ibuprofeno ya sea una vez por semana, o durante un mes de corrido.

Los resultados arrojaron que en los pacientes que habían consumido AINE tipo ibuprofeno de forma regular (dos o más pastillas a la semana durante al menos un mes) se les reducía el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson hasta un 60 por ciento si los comparamos con los consumidores irregulares.

Por este motivo se especula con que los AINE (sobre todo los diferentes a la aspirina) serían protectores ante esta enfermedad, aunque el mecanismo por el cual tendrían este efecto se desconoce aún.

Un dato curioso se vio en relación a las mujeres que eran consumidoras regulares de aspirina, en estas este fármaco si tendría un efecto protector frente a la enfermedad de Parkinson en relación con los hombres.


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El parkinsonismo es un síndrome clínico que abarca cuatro aspectos cardinales: bradicinecia (lentitud y escasez de movimientos), rigidez muscular, temblor en reposo (que suelen abatirse durante los movimientos voluntarios) y trastornos del equilibrio postural que genera alteraciones de la marcha y caídas al suelo.

La causa más común del parkinsonismo es la enfermedad de Parkinson idiopática, descrita por primera vez por James Parkinson en 1816 con el nombre de “parálisis” agitante o “parálisis temblorosa”, de quien toma su nombre actual.

El sello patológico de la enfermedad de Parkinson es la pérdida de neuronas dopaminérgicas pigmentadas de la parte compacta de la sustancia negra, con aparición de inclusiones intracelulares llamadas cuerpos de Lewy. La pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas es un aspecto del envejecimiento normal; sin embargo, la mayoría de las personas no pierde la proporción de 70 o 80% de neuronas dopaminérgicas que se requiere para que se produzca enfermedad de Parkinson sintomática.

Sin tratamiento la enfermedad de Parkinson evoluciona en plazo de 5 a 10 años hasta un estado acinético rígido en el cual los pacientes no se valen por sí mismos. La muerte suele sobrevenir por complicaciones de la inmovilidad, entre ellas neumonía por bronco-aspiración o embolia pulmonar.

Se concluye que gracias a la disponibilidad de tratamiento farmacológico eficaz se ha cambiado radicalmente el pronóstico de la enfermedad.