LineaBlogs | Todo sobre telefonos móviles y sus accesorios mas novedosos en BlogDelGizmo

cirrosis.jpg

El cirrótico no complicado tiende al meteorismo, a un ritmo irregular de deposiciones y presenta cierta dificultad digestiva. La dieta deberá adaptarse a estos problemas: a) evitar los alimentos flatulentos, así como los guisos de larga digestión; b) seguir una dieta astringente durante los días en que aparezcan diarreas, y c) la base será seguir una alimentación saludable, normoproteica, adaptada a la disminuida actividad física que realice el paciente.

Las complicaciones con traducción dietética son la ascitis y la encefalopatía hepática. Durante una ascitis, el cirrótico seguirá una dieta hiposódica bastante estricta (de unos 1.000 mg de sodio al día), así como una limitación en la ingesta hídrica. A menudo, se indican diuréticos y sales de potasio. Se impone el control del ionograma periódicamente

La encefalopatía hepática del cirrótico, con anastomosis portocava o sin ella, requiere una dieta hipoproteica. La cantidad máxima de proteínas a administrar oscila entre 25 y 50 g día, según la tolerancia. El resultado clínico suele ser bueno a corto plazo, pero provoca una disminución aún mayor de la albúmina plasmática. Muchos autores recomiendan suplementar por ello estas dietas hipoproteicas con aminoácidos especiales, los ramificados (isoleucina, leucina y valina), los cuales contribuyen a la nutrición proteica y no provocan encefalopatía.


parasitosis_intestinales.jpg

Es la protozoosis infantil más frecuente. Se citan tasas de parasitación entre el 5 y el 35%, según estudios.

Giardia intestinalis o Giardia lamblia es un protozoo flagelado endémico en nuestra zona e hiperendémico en las guarderías infantiles. La vía de transmisión es la fecal-oral y la edad prescolar la de máxima parasitación, así como la de mayor incidencia de cuadros clínicos.
Tras la ingestión hídrica de los quistes sucede la liberación de trofozoítos en el duodeno, donde se adhieren a las vellosidades, pudiendo dificultar la absorción de hidratos de carbono y lípidos a través de un mecanismo patogénico poco conocido. En muchos casos actúa como parásito oportunista, empeorando cuadros previos de malnutrición, malabsorción o inmunodéficit.

La mayoría de infestados permanecen asintomáticos. Los casos con clínica traducen el proceso malabsortivo, desde la simple abdominalgia y sensación dispéptica hasta el cuadro completo con diarrea afebril prolongada, con mala evolución nutricional (pérdida de peso, pérdida de apetito, déficit de vitaminas A y D, afectación del estado general con irritabilidad, etc.).

A menudo las diarreas son alternantes, ácidas (con dermatitis perianales) y mejoran con una dieta exenta de lactosa.

Puede comprobarse la presencia de quistes en las heces, si bien los infestados pueden presentar falsos negativos en una sola muestra. Si estudiamos tres muestras de días consecutivos habrá todavía el 15% de falsos negativos. Varios hechos impiden o dificultan la identificación de los quistes de Giardia en heces, entre los que destacan: la toma de antibióticos orales, o antidiarreicos.


 bacterialgastroenteritis.jpg

La enteritis por Salmonella constituye una toxinfección alimentaria que se manifiesta como una diarrea aguda tras un período de incubación de 10 a 48 horas. Suele producir fiebre elevada, dolor abdominal y deposiciones diarreicas, que en ocasiones pueden contener sangre y pus. El cuadro suele ser autolimitado y se resuelve en 3-4 días.

La sospecha diagnóstica se confirma mediante coprocultivos. En general, el pronóstico es bueno y el tratamiento consiste en mantener el paciente con dieta astringente y soluciones de rehidratación si es preciso. El uso de antibióticos de forma rutinaria no está indicado por el peligro del desarrollo de resistencias y la posibilidad de prolongar el período de excreción de la bacteria en heces.


 55deshidratacion1.jpg

En cuadros de diarrea, el volumen fecal, tipo de electrolitos y alteraciones ácido-base, están influenciados por la duración, severidad y mecanismos que producen la diarrea.

La deshidratación es una de las complicaciones metabólicas más frecuentes, y puede incluso llevar a falla circulatoria, shock y muerte. Los mecanismos fisiopatológicos de la diarrea, influyen en el tipo de desbalance electrolítico. Por ejemplo, hipernatremia es más probable en cuadros de diarrea osmótica, más que secretoria.

La diarrea secretoria (por enterotoxinas bacterianas) se asocia a pérdidas isotónicas de volumen (sodio y potasio principalmente).

En diarrea osmótica, además del sodio, otros solutos atrapan agua en las fecas. Una desproporcionada pérdida de agua, con relación al sodio, puede producir hipernatremia.

Las diarreas secretorias producen mayores pérdidas de fluidos y electrolitos, comparadas con otros tipos de diarrea.

Independientemente del tipo de diarrea, la hipokalemia es el disturbio electrolítico más común; por lo tanto los fluidos de elección son Ringer Lactato y Poliiónico.


enterocolitis.jpg
La enterocolitis necrotizante es una inflamación aguda necrotizante del intestino delgado y grueso, y es un de las urgencias gastrointestinales más frecuente en niños recién nacidos, sobre todo prematuros y con bajo peso al nacer.

La enfermedad puede manifestarse como un trastorno gastrointestinal leve, o como una enfermedad fulminante con gangrena intestinal, perforación, sepsis y shock.

El paciente típico muestra distensión abdominal, íleo y diarrea con sangre, ya sea oculta o evidente.

En los primeros estadíos el tratamiento consiste en mantener el equilibrio hidroelectrolítico y la presión arterial, pero si aparecen la gangrena y la perforación del intestino será necesaria la inmediata extirpación quirúrgica.

Las secuelas a largo plazo consisten en el síndrome de intestino corto, malabsorción debida a la resección ileal, estenosis o recidiva de la enfermedad.


 persp22_23.jpg
La gastroenteritis infecciosa es una inflamación o disfunción del intestino producida por un microorganismo o sus toxinas. Se caracteriza por un síndrome diarreico acompañado o no de vómitos y dolor abdominal.

El amplio espectro de manifestaciones clínicas de esta enfermedad responde a la gran variedad de agentes infecciosos involucrados en la misma (bacterias, virus y parásitos). Constituye una de las causas principales de morbilidad a nivel mundial.

La gastroenteritis es más frecuente y grave en el niño que en el adulto, y constituye la principal causa de mortalidad infantil en el mundo. Se estima que en los países en vías de desarrollo (África, Asia y Latinoamérica) mueren anualmente por esta causa alrededor de 4 a 6 millones de niños

Si en los países desarrollados se calcula que los episodios de gastroenteritis infecciosa acontecen entre 2 a 3 veces por año, en los países en vías de desarrollo la frecuencia alcanza hasta 18 a 20 episodios por año.

Por otra parte los episodios prolongados y recidivantes de diarrea en niños favorece la mal nutrición, y en consecuencia, disminuye la capacidad de resistencia a otros agentes infecciosos, lo que compota indirectamente una mayor mortalidad.

En los países desarrollados, las mejores condiciones higiénico-sanitarias, en particular las relacionadas con la transmisión por agua y alimentos resultan lógicamente en menor incidencia.