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El control de la fecundidad basado en la evitación de relaciones coitales durante los días fértiles de la mujer sirve de fundamento al método del calendario y a los llamados métodos naturales (temperatura basal, moco cervical, cristalización del moco o la saliva y sintotérmico).

Los métodos naturales se basan en la observación y registro de los signos y síntomas de la fase fértil del ciclo menstrual de la mujer. La abstinencia de penetración durante este período, de 7 a 18 días según el método, es lo que evita el embarazo. Estos métodos ofrecen una alternativa a quienes no pueden o no desean recurrir a anticonceptivos farmacológicos o mecánicos.

Para su correcta utilización, es indispensable la motivación de ambos miembros de la pareja. La instrucción para su uso puede durar varios ciclos menstruales. Estos métodos de abstinencia periódica son algo más difíciles de aprender que el resto de las técnicas anticonceptivas, por lo que deben enseñarse cuidadosamente, incluso si se utilizan dispositivos electrónicos. La eficacia real de estos métodos es mayor si se utilizan para evitar el embarazo que si se utilizan para retrasarlo.


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Si bien está considerado como de baja eficacia, es necesario tenerlo presente, dada la gran cantidad de parejas que lo practican. En general, la mayor parte de los embarazos no deseados se relacionan con fallos en su utilización.

Consiste en que el hombre retire su pene de la vagina de la mujer antes de que se produzca la eyaculación. Estará desaconsejado en el caso de que el hombre presente dificultad en controlar la eyaculación o ésta sea precoz. La pareja deberá tener en cuenta que la eyaculación no debe producirse cerca de la vulva. La realización de un segundo coito puede disminuir la eficacia del método, aun cuando el hombre orine previamente y lave su pene.

Este método requiere experiencia, para contar con la habilidad necesaria, por lo que su aplicación es muy limitada. El personal sanitario deberá ofrecer información sobre otros métodos.


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Definida por la aparición de dolor genital durante el coito (en ocasiones, anterior o posterior a la relación), con una presentación variable según las actividades sexuales realizadas, y con diferente intensidad o sensaciones (escozor, quemazón, dolor, etc.).
La aparición de dispareunia suele acompañarse de vaginismo, por lo que los datos suelen referirse conjuntamente. Es sin duda, un trastorno de mayor frecuencia en la mujer, aunque el hombre también puede manifestar problemas disparéunicos. Se han citado porcentajes de un 10-30% del total de problemas sexuales consultados en la mujer, apareciendo regularmente en un 1-2% durante la relación coital y en el 15% de las mujeres alguna vez al año.

En su etiología los factores orgánicos adquieren una especial importancia, con diversas circunstancias pueden implicar una dispareunia (en un 10-40% de las ocasiones), por lo que el examen genitourinario debe realizarse sistemáticamente en estos pacientes. Los aspectos psicológicos citados se agrupan en factores relacionados con el aprendizaje sexual (información previa escasa, sentimientos de culpabilidad o vergüenza, aspectos morales o culturales restrictivos, temor a la relación sexual o al placer, valoración negativa de la sexualidad), factores traumáticos (evocación o temor al dolor sufrido en relaciones previas o secundario a experiencias sexuales violentas) y factores de la relación de pareja (incomodidad con el compañero sexual, tensión asociada a una experiencia sexual nueva, estimulación precoital y técnicas de actividad sexual deficientes, actividades sexuales agresivas o prácticas sexuales no coitales, ambiente sexual inapropiado o relación sexual apresurada).

El plan de actuación terapéutica debe atender la evaluación médica tanto como la psicológica, dada la elevada presentación de factores orgánicos en su aparición. Al margen de la corrección del problema orgánico subyacente, debe ofrecerse una información educativa adecuada. Las terapias sexuales (si se precisan) inciden en técnicas de focalización sensorial y terapias de desensibilización sistemática progresiva (adecuar la respuesta de excitación en un contexto de relajación y adiestramiento de las actividades sexuales). El pronóstico terapéutico depende de su origen, estimándose que los casos exclusivamente psicógenos alcanzarían un resultado favorable hasta en el 80% de los casos.