LineaBlogs | Todo sobre telefonos móviles y sus accesorios mas novedosos en BlogDelGizmo

                                                                                    

Un equipo de médicos norteamericanos han curado un cáncer de piel en estado avanzado gracias a una nueva técnica que consiste en clonar las células del sistema inmunitario del propio paciente para multiplicarlas “in vitro” y volverlas a implantar en el paciente.

Mediante este procedimiento se ayuda al sistema inmunitario a luchar contra esta enfermedad y abre la puerta a una posible cura de otros muchos tumores contra los que las defensas del paciente no pueden luchar por sí solas.

Reforzar el sistema inmunitario para que las propias células del cuerpo luchen contra el cáncer. Esta es la base de una nueva forma de tratar el melanoma a la que ha llegado un equipo de investigadores norteamericanos y que han plasmado en un artículo publicado en England Journal of Medicine. La nueva técnica consiste en extraer al paciente una muestra de células sanas del sistema inmunitario para, ya en el laboratorio, multiplicarlas por unos cinco mil millones e inyectarlas después en el paciente.

Gracias a esta clonación se ha conseguido por primera vez curar a un hombre de 52 años que padecía un melanoma en estado avanzado, que ya había afectado a los pulmones y a los nódulos linfáticos. Apenas dos meses después de que los médicos del Fred Hutchinson Cancer Research Center, en Seattle (Estados Unidos), inyectaran las células clonadas en el paciente, observaron que los tumores habían desaparecido y, dos años después, el hombre se encuentra en perfecto estado y totalmente curado del cáncer


naturaleza-flor-02.jpg

El estreñimiento es un síntoma frecuente y muy molesto en enfermos con cáncer avanzado, que está presente aproximadamente en el 60% de los pacientes y hasta en el 80% si toman morfina (excepto en caso de colostomía), por lo que su prevención y tratamiento profiláctico son esenciales en muchos casos.

Las complicaciones que pueden aparecer son impactación fecal (rectal o más alta) con secreción rectal por rebosamiento y retención urinaria secundaria, exacerbación de la anorexia, náuseas y vómitos y en casos extremos cuadros clínicos seudoclusivos. En pacientes mayores o muy deteriorados puede aparecer inquietud o estado confusional. Llega un momento en la evolución de la enfermedad en que el estreñimiento deja de ser un problema, cuando el enfermo presenta ya un estado general extremadamente deteriorado.

Las causas del estreñimiento, como la mayoría de síntomas, son multifactoriales, y los posibles orígenes son, además de los opioides, la disminucióm de la ingesta hídrica, la debilidad, el encamamiento, la posible patología intrabdominal, etc. Es necesaria siempre una valoración del hábito intestinal habitual y de los últimos días, además de una exploración abdominal completa, que incluirá el tacto rectal si lleva más de 3 días sin deposiciones para descartar la impactación rectal.


 vaso_agua_lleno.jpg

Las náuseas y los vómitos pueden tener su origen en diversos factores que, además, pueden asociarse. Una correcta valoración del paciente nos conducirá a identificar la causa principal, que suele ser el uso de opioides, la obstrucción intestinal parcial y el estreñimiento.

Otras causas a tener en cuenta son la hipercalcemia en casos de metástasis óseas masivas y la hipertensión endocraneana si concurren metástasis cerebrales. Naturalmente no deben olvidarse los casos de gastritis habitualmente yatrógenas (AINE sobre todo).

Otro aspecto crucial es la fisiopatología del vómito en función de las causas y vías implicadas en su inducción: a) estimulación vagal por distensión gástrica, obstrucción intestinal, afectación de la cápsula hepática, irritación de la mucosa gastrointestinal (fármacos, radioterapia), enfermedad mediastínica; b) estimulación directa del centro del vómito por hipertensión intracraneana, radioterapia de cabeza y cuello o metástasis cerebrales; c) estimulación de la zona gatillo quimiorreceptora (suelo del IV ventrículo) por fármacos (opioides), alteraciones metabólicas (hipercalcemia, uremia); d) estimulación del oído medio por infecciones, movimiento, fármacos ototóxicos o tumor local, y e) estimulación del SNC por ansiedad o miedo.


 boca.jpg

Cada año se diagnostican en España más de 3.000 nuevos casos de cáncer orofaríngeo, y más de un millar de personas mueren debido a esta enfermedad. En España la incidencia del cáncer oral (excluida la nasofaringe) es de 12 a 15 casos por 100.000 habitantes/año en hombres y de 2 a 4 en mujeres.

Representa entre el 2 y el 3% de todas las muertes por cáncer en España, y aún siendo la letalidad muy elevada (superior al 50%) las tasas de supervivencia aumentan drásticamente cuando éstos son diagnosticados precozmente (menores de 2 cm).

En los países europeos el carcinoma epidermoide (escamoso) representa más del 90% de los cánceres de la cavidad oral y faringe, afectando mayoritariamente a hombres entre 50 y 70 años. No ocasiona síntomas (dolor, irritación local) hasta que la lesión se ulcera. Las localizaciones más frecuentes son labio inferior , suelo de la boca  y lengua.


mujer.jpg
El conocimiento del cáncer de mama, cérvix y cuerpo uterino supone una necesidad y obligación en la práctica clínica del médico que ejerce en Atención Primaria. Más de la mitad de los pacientes serán mujeres y un alto porcentaje de ellas pertenecerán a un grupo etario en riesgo de enfermar de estas patologías.

El carcinoma de mama es, en España, el más frecuente de los tumores malignos, que afectan a las mujeres (22%) y las posibilidades de su control están en relación con la precocidad con que se haga el diagnóstico. Por otra parte, el cáncer de cérvix invasor es susceptible de prevención secundaria mediante una técnica de detección simple y asequible al médico de Atención Primaria como es la citología vaginal exfoliativa.

Por último, la neoplasia maligna originada en el cuerpo uterino, especialmente del endometrio, podría ser detectada selectivamente, reconociendo mujeres con nivel alto de riesgo de padecer la enfermedad.

Conocer los factores de riesgo, síntomas y signos iniciales, formarse en técnicas de detección sencillas, no demorar la consulta con el especialista e instar a las pacientes seleccionadas a acudir a revisiones periódicas, es fundamental para intentar lograr un mejor control de estas enfermedades y mayores probabilidades de supervivencia para las pacientes que padezcan la enfermedad.


 cancer-de-cervix.jpg

El cáncer de cérvix en estadios iniciales suele ser totalmente asintomático; razón por la que deben realizarse exploraciones ginecológicas específicas para su detección, como la citología y la colposcopia. El síntoma más frecuente es el sangrado vaginal, que en estadios precoces suele ser poco intenso, de sangre roja, sin relación con el ciclo y que usualmente se presenta tras el coito o ante esfuerzos.

En estadios más avanzados la hemorragia es más intensa y, en ocasiones, una hemorragia genital de aparición súbita e importante puede ser la primera manifestación de la enfermedad. En otras ocasiones la presencia de una leucorrea sanguinolenta o purulenta debe hacernos sospechar la presencia de esta entidad.

El dolor es un síntoma tardío de la enfermedad, se localiza normalmente en la pelvis, en el hipogastrio o en la región lumbosacra. Los síntomas rectales y urinarios pueden aparecer en estadios avanzados como consecuencia de la invasión de vejiga o recto y el dolor epigástrico se traduce en la invasión metastásica de ganglios linfáticos paraaórticos altos.


cervix.jpg

La incidencia del cáncer de endometrio ha ido aumentando desde hace 25 años, fundamentalmente en países desarrollados, en los que hoy representa la localización más frecuente del cáncer del aparato genital, excluida la mama (De Vita, 1988); publicaciones de Estados Unidos sitúan una tasa de incidencia por cáncer de endometrio en 45,8/100.000 mujeres en el estado de California y de 21,2/100.000 para la población global de Estados Unidos en el período de 1986 a 1990 (Miller, 1993), en Alemania la incidencia es de 33,8/100.000 mujeres y en España la incidencia es desconocida, siendo de 17,6 y 18,9/100.000 mujeres para Navarra y Asturias, respectivamente (Solís, 1988).

Probablemente el aumento de la incidencia de la enfermedad esté en relación con varios hechos como son: el aumento de longevidad de las mujeres, la disminución de la patología maligna del cérvix y la terapia con estrógenos en la menopausia. La mayoría de los casos aparecen entre los 60 y 70 años; sólo el 4% aparece antes de los 40 años y sólo el 1% de las pacientes son premenopáusicas (Annual Report, Vol. 20, 1988).

La tasa de mortalidad por cáncer de útero en España (datos de 1987) es de 7,1/100.000 mujeres (OMS, 1991) superior a la mayoría de los países europeos, excepto Austria, Alemania y Francia, que tienen tasas de: 11,1-7,8 y 8,3/100.000 mujeres, respectivamente (OMS, 1991). Datos de 1995 informan una tasa de mortalidad ajustada para la edad de 3,8/100.000 (Wingo, 1995).


getimageaspx.jpg

El síntoma más precoz y constante es la metrorragia, que se presenta en el 85% de los casos; a menudo es discreta y mal valorada por el médico y la paciente, lo que explica la demora entre el inicio del síntoma y el diagnóstico.

La hemorragia suele ser espontánea, intermitente, escasa y de corta duración, presentándose en ocasiones en forma de hidroleucorrea rosada o leucorrea purulenta fétida (piometra). La expulsión de detritos o pequeñas masas tumorales por la vagina es infrecuente.

Las manifestaciones dolorosas son raras, sólo se presentan en el 3% de los casos y traducen estadios avanzados.

La hemorragia uterina posmenopáusica siempre debe hacer sospechar un adenocarcinoma de endometrio, ya que un tercio de mujeres con este síntoma lo tendrán. Asimismo, habrá que sospechar su presencia en mujeres en edad premenopáusica que tengan pérdidas intermenstruales. En ambos casos la derivación a la atención especializada debe ser inmediata para descartar o confirmar la enfermedad.

El diagnóstico es histológico. La muestra se obtiene por legrado uterino fraccionado, del canal endocervical y la cavidad uterina, bajo anestesia general o mediante biopsia ambulatoria, utilizando microlegras o cánulas de aspiración (Novak, Randall, Kerkovian o Vabra), tomando muestras de las cuatro caras y ambas zonas cornuales de la cavidad uterina.


 007.jpg

Se debe realizar al año un nuevo rastreo corporal con 131I y determinación de tiroglobulina tras un mes de suspensión del tratamiento hormonal sustitutivo. La frecuencia de realización de nuevos rastreos variará en función del tiempo de evolución y los resultados previos. Las metástasis ganglionares y pulmonares tienen mayor avidez por el yodo que las óseas.

La tiroglobulina es una proteína sintetizada solamente por los tirocitos, así pues su presencia en sangre poscirugía radical indica la existencia de restos de tejido tiroideo normal o tumoral. Las metástasis óseas o pulmonares cursan con concentraciones más elevadas de tiroglobulina que las ganglionares.

La calcitonina se eleva en metástasis del carcinoma medular de tiroides, pero únicamente en el 75% de los casos. Las pruebas de estimulación de calcitonina con calcio y/o pentagastrina se utilizan, además, como cribado en las formas familiares de esta neoplasia.


 cancer-orofaringe.jpg

Cada año se diagnostican en España más de 3.000 nuevos casos de cáncer orofaríngeo, y más de un millar de personas mueren debido a esta enfermedad.

En España la incidencia del cáncer oral (excluida la nasofaringe) es de 12 a 15 casos por 100.000 habitantes/año en hombres y de 2 a 4 en mujeres. Representa entre el 2 y el 3% de todas las muertes por cáncer en España, y aún siendo la letalidad muy elevada (superior al 50%) las tasas de supervivencia aumentan drásticamente cuando éstos son diagnosticados precozmente (menores de 2 cm).

En los países europeos el carcinoma epidermoide (escamoso) representa más del 90% de los cánceres de la cavidad oral y faringe, afectando mayoritariamente a hombres entre 50 y 70 años.

No ocasiona síntomas (dolor, irritación local) hasta que la lesión se ulcera. Las localizaciones más frecuentes son labio inferior, suelo de la boca y lengua


 290-piel1.jpg

El sarcoma de Kaposi, determinados linfomas no Hodgkin y el cáncer invasivo de cérvix constituyen las neoplasias que son criterio de definición de SIDA en pacientes VIH positivos.

El sarcoma de Kaposi (4,3% global, 5,1% entre hombres y 1,0% entre mujeres), es un tumor maligno de los vasos sanguíneos. En general, las lesiones del SK asociado al SIDA son nódulos firmes y placas, no dolorosas, múltiples y de color púrpura o rojo.

Pueden afectar cualquier parte de la piel y mucosas, así como el aparato digestivo y el tracto respiratorio. El curso clínico es variable, pero no suele ser la causa directa de muerte.

Recientemente, su etiología se ha relacionado con un nuevo virus herpes humano (HHV8). La historia natural y la presentación de algunas infecciones y condiciones ginecológicas son modificadas sustancialmente por el VIH, de manera que el riesgo de displasia cervical está aumentado y su progresión a cáncer es más rápido en mujeres infectadas por VIH.

La epidemiología del cáncer de cérvix es la de una ETS que se ha relacionado con el papel oncogénico del virus del papiloma humano. El cáncer invasivo de cérvix (6,7% de todas las enfermedades indicativas en mujeres con SIDA) representa una oportunidad perdida de una enfermedad que es curable, si se diagnostica precozmente.


 cancer_cells.jpg
Dentro del cancer hay ciertas factores que predisponen a su aparición dependiendo de cada individuo; dentro de estos se encuentran:ambientales; la dieta parece ejercer influencias sobre la génesis del cáncer gástrico. Lo favorecen la elevada concentración de sal, el consumo de alcohol, tabaco, nitritos y alimentos ahumados.
Los niveles socioeconómicos bajos, y los trabajadores de la industria del caucho y de la minería de carbón también parecen estar especialmente predispuestos. Por el contrario, la ingesta de alimentos frescos ricos en vitaminas A, C y E y los métodos de conservación alimentaria basados en la refrigeración parecen disminuir la incidencia.

Tambien se destacan los factores endógenos. Las personas pertenecientes al grupo sanguíneo A están más expuestas para el tipo difuso. Esta variante afecta menos los adultos mayores a diferencia del intestinal.

Por último cabe mencionar los estados precancerosos. Existen una serie de patologías gástricas que favorecen el desarrollo de cáncer gástrico: anemia perniciosa, inmunodeficiencia común variable, cirugía gástrica previa, enfermedad de Ménétrier, gastritis crónica atrófica y poliposis adenomatosa gástrica. Además, las alteraciones en los exámenes patológicos del tipo displasia gástrica con o sin alteración de la mucosa son también estados precancerosos.


 cirujano.jpg

El tratamiento ideal es la resección quirúrgica que siempre estará condicionada al estadio y localización del tumor. A pesar de una resección con intención curativa, casi el 50% desarrollarán recidiva local, regional o a distancia.

El tipo de resección, hemicolectomía derecha o izquierda, dependerá de la localización del tumor y, en el cáncer de recto, las lesiones situadas a menos de 7 cm del margen anal, requerirán una resección abdominoperitoneal.

La quimioterapia posquirúrgica se utiliza en el cáncer de colon del tipo B3 y C. En el cáncer de recto tipo B2, B3 y C, se practica radioterapia y posteriormente, quimioterapia. En caso de enfermedad diseminada, puede practicarse quimioterapia y radioterapia paliativa en función de la sintomatología y estado del paciente.

En el paciente con cáncer de colon, si existen metástasis hepáticas en un solo lóbulo y en número máximo de 3 puede practicarse resección con intención curativa. También puede utilizarse el láser por vía endoscópica de forma paliativa en pacientes portadores de lesiones en rectosigma con riesgo de obstrucción.


 celula-cancerosa.jpg

La demostración de que el cáncer es esencialmente una enfermedad genética  constituye uno de los avances más recientes de la oncología.

Si se observan al microscopio óptico y al ME un determinado tipo de células normales, por ejemplo fibroblastos, y se los compara con fibroblastos tumorales, se pueden ver diferencias en su aspecto: difieren en su forma, tamaño, el patrón de crecimiento. Estas diferencias fenotípicas reflejan fundamentalmente cambios genéticos o mutaciones.

Las mutaciones consisten en cambios en la secuencia de ADN, que pueden tener un efecto patológico y generar una enfermedad, por ejemplo el cáncer.

Si bien en el desarrollo del cáncer también intervienen cambios epigenéticos, los cambios genéticos son los fundamentales.

Las mutaciones pueden ser adquiridas de forma espontánea - por errores en la replicación del ADN - o inducidas por influencias carcinogenéticas: químicas, físicas, etc.

Existen 3 grupos de genes asociados con la predisposición a desarrollar cáncer cuando sufren determinadas mutaciones:

·       genes supresores de tumores

·       oncogenes

·       genes vinculados a la reparación de ADN

Los genes supresores de tumores y los oncogenes son genes normales, indispensables para el control de procesos tales como el crecimiento y la división celular. Cuando estos genes mutan y estas mutaciones determinan cambios en su actividad, ocurre el proceso de transformación neoplásica, benigna o maligna.  Se asocian a cambios en la regulación del crecimiento, de la división celular, y de otros cambios que puede sufrir la célula maligna, como por ejemplo la capacidad de invadir y dar metástasis a distancia.

Por otro lado, los  genes de la reparación de ADN están vinculados a la detección y reparación de daños genéticos, y por lo tanto al mantenimiento de la integridad del genoma. Contribuyen indirectamente al desarrollo de cáncer, ya que al inactivarse se favorece la acumulación de mutaciones en los otros tipos de genes: oncogenes y supresores.


 cancer.jpg

El cáncer de ano representa el 1al 2 % de todos los carcinomas colorectales, esta cifra se ha incrementado en los últimos años a expensas de los tumores asociados al síndrome de inmunodeficiencia adquirida SIDA.

Los tumores del canal anal son los más frecuentes; los del margen anal comprenden menos del 15%, aunque esta cifra se eleva hasta el 30% si se incluyen como margen a los tumores distales respecto de la línea pectínea. Los tumores del canal anal son dos veces más frecuentes en la mujer, mientras que los del margen anal son más frecuentes en el hombre.

El tabaquismo y las relaciones sexuales por vía anal son los dos factores de riesgo más importantes. Los transplantados renales tienen una incidencia 100 veces superior a la de la población general y ello ha sido atribuido a la inmunosupresión .

Muchas afecciones crónicas perineales, tales como el linfogranuloma venéreo, la enfermedad de Cronh y la leucoplasia han sido vinculadas al cáncer del ano sin que existan evidencias concretas de dicha relación.