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Son todos aquellos ritmos supraventriculares rápidos (tres o más complejos) excluyendo el flúter y la fibrilación auricular. Las formas paroxísticas constituyen el 90% de las taquicardias supraventriculares no sinusales y son debidas a un foco ectópico o a un mecanismo de reentrada.

Las más frecuentes (80%) están producidas por reentrada. Suelen aparecer en individuos sanos, pueden durar minutos u horas, y estar separados por períodos de días, meses o años asintomáticos. El inicio y final de los episodios es súbito, la frecuencia cardíaca oscila entre 160-200 por minuto, puede acompañarse de poliuria, mareos y particularmente en pacientes de edad o cardiópatas puede haber angina hemodinámica, síncope o disnea.

Las maniobras vagales suelen ser efectivas. La maniobra de Valsalva (espiración forzada contra resistencia) puede ser realizada por iniciativa del propio paciente. El masaje del seno carotídeo debe realizarse con control electrocardiográfico. Cuando las maniobras vagales no pueden terminar con la taquicardia, se debe emplear medicación por vía intravenosa que actúe sobre el nudo auriculoventricular. Los fármacos más utilizados en las taquicardias de QRS estrecho son la adenosina y el verapamilo. Los pacientes que presentan crisis frecuentes o que cursan con deterioro hemodinámico son candidatos a recibir tratamiento farmacológico de forma crónica, aunque en la actualidad el tratamiento de primera elección en estos pacientes es la ablación por radiofrecuencia.


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Un tipo de arritmia grave es el bloqueo cardíaco, es factible que su variante más común sea el bloqueo del nodo auriculoventricular que conduce los impulsos desde las aurículas hacia los ventrículos; recibe le nombre bloqueo auriculoventricular.

Por lo general es indicativo de infarto del miocardio, ateroesclerosis, cardiopatía reumática, difteria o sífilis. En caso de que el bloqueo sea completo, el paciente puede presentar vértigo, pérdida de conocimiento o convulsiones. Estos síntomas son resultado de disminución del gasto cardíaco, y en consecuencia del flujo sanguíneo cerebral, con hipoxia cerebral.

Entre las causas del bloqueo auriculoventricular se incluyen la estimulación excesiva del nervio vago (décimo par) con la que se deprime la conducción de las fibras de unión; lesión del haz de His (auriculoventricular) como resultado de infarto coronario, ateroesclerosis, miocarditis o depresión causada por diversos fármacos.