
La valoración inicial ha de comprender tanto los datos de la historia clínica como la exploración física, el estudio radiológico y el de laboratorio.
La realización de una correcta historia clínica es fundamental. Debe interrogarse sobre antecedentes familiares de enfermedades reumatológicas en general, así como de la presencia de poliartrosis y nódulos de Heberden.
Los antecedentes personales han de recoger la historia previa de síntomas del aparato locomotor, así como las características y la forma de presentación. Debe interrogarse también acerca de posibles factores etiológicos o relacionados para descartar la artrosis secundaria. Dado que la sintomatología más característica es el dolor, se debe interrogar de forma sistemática las diferentes particularidades del dolor.
En la artrosis el dolor aparece cuando se sobrecarga la articulación; por ejemplo, con la bipedestación y la marcha cuando se trata de las articulaciones de las extremidades inferiores. El reposo mejora el dolor. En la afección patelofemoral el dolor es superior al bajar escaleras que al subirlas. En casos de artrosis de caderas muy avanzadas puede presentarse también dolor en reposo.
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Entre los factores de riesgo generales para la artrosis parece que la edad, el sobrepeso y los factores mecánicos por sobrecarga laboral o deportiva serían los más implicados en la presentación de la artrosis de cadera.
Es más frecuente en hombres, siendo la más sintomática, ya que desde el inicio de enfermedad hay dolor. Frecuentemente es unilateral. Al principio los síntomas se presentan sólo con la deambulación o la carga pero posteriomente pueden desencadenarse por los cambios de posición (p. ej., al salir o entrar de un coche) o incluso hacerse de reposo. Así mismo, se produce limitación importante de la movilidad con tendencia a la rigidez o posición en flexión y rotación externa. La disminución de la interlínea junto con la flexión, determinan el grado de cojera. La afectación superoexterna es la más dolorosa y limitante.
El dolor puede ser referido a la ingle, la cara externa del muslo, el glúteo, la región trocantérea, la cresta ilíaca e incluso la rodilla. El paciente puede presentar, además de la cojera, dificultad para calzarse, levantarse de las sillas, etc. Si existe sobrepeso una de las medidas a recomendar es la pérdida de peso. El curso suele ser progresivo, y si los síntomas son severos puede ser necesaria la artroplastia.
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Son lesiones frecuentes sobre todo en la práctica deportiva. Se debe estar familiarizado con la exploración sistemática de la rodilla y tener experiencia en la evacuación de derrames articulares. La exploración debe ser siempre bilateral, estableciendo comparaciones de las distintas maniobras con la rodilla contralateral, que se utilizará como referencia. La exploración inicial, antes de que se produzca el espasmo muscular antiálgico, tiene una gran importancia para orientar el diagnóstico y el tratamiento adecuados. El derrame articular, que se explora mediante el signo del «choque rotuliano», se instaura lentamente en las horas siguientes al traumatismo. Un derrame articular rápido debe hacer pensar en un hemartros y en lesiones óseas asociadas. En general, se debe realizar un estudio radiológico para descartarlas.
Por contra, los esguinces complejos y graves no conllevan un choque rotuliano claro, porque al romperse la cápsula el líquido articular se difunde por las partes blandas periarticulares. Después de la primera exploración y de haber realizado las pruebas complementarias necesarias se debe inmovilizar la rodilla en ligera flexión (10-15°) mediante una férula posterior inguinomaleolar o un vendaje elástico almohadillado. Según las conclusiones diagnósticas se remitirá al paciente al traumatólogo o se le volverá a evaluar pasados 4-5 días. En este tiempo el paciente deberá hacer reposo con la pierna elevada y se aplicará frío sobre la articulación, además del tratamiento optativo analgésico y antinflamatorio.
El ligamento colateral interno es el que más se lesiona. Se debe a un traumatismo que provoca un valgo forzado de la rodilla y varo en el caso del colateral externo. Existen una serie de maniobras exploratorias que ayudan a su diagnóstico, como son el estrés en varo y valgo forzados a 0 y 30°. El tratamiento consiste en inmovilización con vendaje elástico o férula en los esguinces grados 1 y 2 durante 1 o 2 semanas.
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La gota por pirofosfato cálcico es una enfermedad frecuente a partir de los 5 años, y constituye una de las principales causas de artropatía aguda en el anciano. La prevalencia de condrocalcinosis en la población general es de 0,9 por 1000 habitantes y aumenta progresivamente con la edad; con frecuencia es asintomática.
Las formas esporádicas de la enfermedad son infrecuentes en individuos menores de 40 años, pero su prevalencia puede alcanzar hasta un 10% en personas con edades de ente 60 y 75 años, y llegar hasta un 30% en los mayores de 80 años.
No existe una predilección racial especial, pero en algunos estudios existe un predominio por el sexo femenino con una relación de hasta 4/1. La gota por pirofosfato cálcico también presenta una estrecha relación con la artrosis, ya que ambas enfermedades coexisten en individuos de edad,
La prevalencia de las formas familiares en comparación con las formas esporádicas aún se desconoce.
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El reumatismo (rheumat= sujeto a un flujo) se refiere cualquier estado doloroso de las estructuras de soporte del cuerpo, ya sean huesos, ligamentos, articulaciones, tendones o músculos.
La artritis es una forma de reumatismo en el la cual las articulaciones se inflaman. El término artritis se refiere a múltiples patologías entre las cuales las más frecuentes son la artritis reumatoide, osteoartritis y artritis gotosa.
Todas ellas se caracterizan por por una inflamación de una, o más articulaciones. Dentro de los síntomas más comunes se destacan el dolor (casi en el 100% de los casos), rigidez e inflamación. No solo están presentes en las estructuras óseas, sino que también en las estructuras adyacentes.
Es una de las consultas más frecuentes en el primer nivel de atención, sobre todo en personas de más de 60 años, en muchos casos puede causar un grado significativo de invalidez física que afecta mucho la calidad de vida del paciente, aumentando el riesgo de sufrir patologías psiquiátricas como depresión.
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La tenosinovitis, es un padecimiento que ocurre con frecuencia y cursa con
inflamación que compromete a los tendones, a las vainas tendinosas y a la
membrana sinovial que rodea ciertas articulaciones.
Las muñecas, los hombros, codos, las articulaciones de los dedos, tobillos
y pies, son los sitios anatómicos que se afectan con mayor frecuencia.
Las vaina afectadas pueden presentar una inflamación visible debido a la
acumulación de líquido, o bien pueden permanecer secas. El dolor local es
variable y puede ser un dolor incapacitante con relación a los movimientos
de la parte del cuerpo afectada.
La condición con frecuencia se presenta después de lo siguiente: algunas
formas de traumatismo, esguinces o ejercicio excesivo.
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Una enfermedad articular degenerativa mucho más común que la artritis reumatoide, y que por lo usual provoca menos daño, es la osteoartritis. Aparentemente se origina de la combinación de la edad, irritación de las articulaciones, y del uso y de la abrasión.
La enfermedad articular degenerativa es una alteración progresiva y no inflamatoria de las aticulaciones móviles, en particular las articulaciones que soportan peso. Se caracteriza por el deterioro del cartilago articular y por la formación de nuevo hueso en las áreas subcondral y en los márgenes de la articulación.
El cartílago se degenera muy lento en cuanto al tiempo, y conforme los extremos del hueso se exponen, se depositan en ellos pequeños espolones del nuevo tejido oseo, estos espolones disminuyen el espacio.
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Los ligamentos artificiales se utilizan para sostener o reemplazar los ligamentos gravemente desgarrados, en especial los que pertenecen a la articulación de la rodilla.
En ese caso se hace un implante de fibra de carbón recubiertas con un plástico denominado ácido poliláctico. Las fibras cubiertas se colocan alrededor de los ligamentos desgarrados para reforzarlos y brindar un soporte alrededor del cual pueden crecer las propias fibras de colágeno del cuerpo.
En dos semanas el ácido poliláctico lo absorbe el propio cuerpo y las fibras de carbón se fracturan. En este momento, las fibras están inmersas por completo en el colágeno producido por los fibroblastos del organismo.
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