
El hepatoblastoma afecta de forma casi exclusiva a niños menores de 5 años y se manifiesta por un síndrome tóxico asociado a distensión abdominal. La pubertad precoz es su manifestación más característica.
En la paraclínica se resalta la presencia de anemia y trombocitosis, y la alfafetoproteína esta elevada en el 90% de los casos.
El diagnóstico se establece por métodos imagenológicos como pueden ser la ecografía, resonancia nuclear magnética, o tomografía computada.
En lo estrictamente anatomopatológico, existen dos patrones, el epitelial, que esta constituido por hepatocitos de aspecto embrionario o fetal, y el mixto, que además contiene elementos mesenquimatosos como restos de tejido óseo.
El tratamiento de elección para esta patología es la resección quirúrgica del tumor, o el trasplante hepático.
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