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También denominado osteoflemón; consiste en una colección purulenta originada, generalmente, como consecuencia de una periodontitis supurada y que se localiza inicialmente en el espacio periapical. Si esta colección de pus no drena, espontáneamente o terapéuticamente, atraviesa la barrera formada por la lámina dura alveolar, invade el hueso, separa el periostio y afecta el tejido celular perimaxilar. Es en este momento en que existe afectación del tejido perimaxilar, cuando los términos de absceso y celulitis supurada maxilar se confunden y se usan indistintamente en el lenguaje profesional.

El diagnóstico es clínico. El tratamiento farmacológico consiste en la prescripción de antibióticos más antinflamatorios. El tratamiento quirúrgico cuando es preciso requiere el desbridamiento. En el caso de la celulitis maxilar, aunque puede ser manejada de forma correcta a nivel ambulatorio, recordar que debe controlarse y derivar al medio hospitalario si la evolución no es la esperada.


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En la apendicitis gangrenosa aparecen zonas de necrosis que provocan la perforación y contaminación purulenta de la cavidad abdominal, una vez que se ha producido la perforación apendicular, existen dos posibilidades evolutivas.

Por un las se puede producir una peritonitis circunscripta que es la más frecuente. El organismo intenta delimitar el proceso inflamatorio, por lo que se adhieren asas intestinales, epiplón, peritoneo parietal u otras vísceras vecinas, bloqueando el foco supurativo y dando lugar a un absceso o plastrón apendicular.

El absceso está limitado por una pared de nueva formación y contiene pus, si este no se drena, puede fistulizar en la pared abdominal o en alguna víscera vecina (por ejemplo el recto). El plastrón está peor limitado que el absceso y no contienen colección purulenta.

Por otro lado la perforación puede evolucionar hacia una peritonitis difusa aguda, que suele aparecer en personas con defensas  generales debilitadas (ancianos o inmunodepreimidos), o locales (niños con epiplón mayor poco desarrollado), así como en los casos de evolución ultrarrápida (apendicitis gangrenosa fulminante) en los que no da tiempo a que se desarrollen adherencias a órganos vecinos.