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Archivo de la categoría ‘Hipotiroidismo’

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Desde la aparición de la ecografía, las indicaciones de la gammagrafía tiroidea se han limitado, pues no permite la detección de nódulos de tamaño < 1 cm y presenta una mala definición maligno/benigno. Sin embargo, sigue siendo una técnica de utilidad y elección para determinar la extensión del bocio retrosternal, detectar tiroides ectópico (sublingual, estruma ovarico), valorar restos posquirúrgicos (tiroidectomía parcial), en el seguimiento del cáncer de tiroides y estudiar bocios con dishormonogénesis.

Otras entidades en las que la gammagrafía puede ser de ayuda diagnóstica (si existen dudas) son la tiroiditis subaguda, la tiroiditis posparto y la tirotoxicosis facticia. En todas estas patologías se produce una disminución importante o total de la captación, lo que ayuda en el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Graves que cursa con hipercaptación del trazador. En las demás situaciones su práctica se puede considerar inapropiada.

El isótopo de mayor uso actual es el tecnecio 99 (99Tc) pero por su distribución vascular no es el más adecuado para el estudio de la función tiroidea. El 131I proporciona datos más fiables y permite una aproximación al estado funcional del tiroides en los nódulos aunque tiene el inconveniente de provocar más irradiación por su larga vida media. En pediatría se utiliza el 123I que, aunque de coste más elevado, tiene una vida media más corta con lo que la irradiación es menor.



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Se define como bocio nodular cualquier masa que produce asimetría de la glándula tiroidea. Puede tratarse de un único nódulo (nódulo solitario) o de varios de ellos (bocio multinodular).

Es un hallazgo exploratorio relativamente frecuente y su prevalencia en la población general depende del método diagnóstico que se emplee para su detección. En los estudios en los que se ha utilizado únicamente la palpación se ha hallado una prevalencia de un 4-6%, mientras que, en los que se ha diagnosticado tras necropsia (Clínica Mayo), las cifras superan el 50% de los individuos sin sospecha clínica. Esto es debido en parte a que la palpación permite únicamente detectar nódulos mayores de 1 cm.

Los dos estudios poblacionales más notables han sido los de Escocia (Whickham) en el que la prevalencia de bocio nodular fue del 0,8% en los hombres y 5,3% en las mujeres, y el de Framingham (población entre 30 y 59 años) que constató una frecuencia del 1,5% en los hombres y del 6,4% en el sexo femenino. En este último, y tras un seguimiento de 15 años, se constató que la incidencia anual era del 0,1%.

El bocio nodular es más frecuente (50%) en los individuos mayores de 50 años y después de los 80 años puede afectar el 65% de los hombres y el 80% de las mujeres. Predomina en el sexo femenino (relación 4/1), en individuos que han recibido radiación terapéutica a nivel de cabeza y cuello (38,4% de nódulos) o accidental (Chernobil) y en los que viven en zonas con déficit de yodo. La importancia clínica reside en su posible malignidad, disfunción hormonal o problemas por compresión a nivel local y mediastínico.



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Se debe realizar al año un nuevo rastreo corporal con 131I y determinación de tiroglobulina tras un mes de suspensión del tratamiento hormonal sustitutivo. La frecuencia de realización de nuevos rastreos variará en función del tiempo de evolución y los resultados previos. Las metástasis ganglionares y pulmonares tienen mayor avidez por el yodo que las óseas.

La tiroglobulina es una proteína sintetizada solamente por los tirocitos, así pues su presencia en sangre poscirugía radical indica la existencia de restos de tejido tiroideo normal o tumoral. Las metástasis óseas o pulmonares cursan con concentraciones más elevadas de tiroglobulina que las ganglionares.

La calcitonina se eleva en metástasis del carcinoma medular de tiroides, pero únicamente en el 75% de los casos. Las pruebas de estimulación de calcitonina con calcio y/o pentagastrina se utilizan, además, como cribado en las formas familiares de esta neoplasia.



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La tiroiditis aguda supurada es una enfermedad muy rara. La etiología más frecuente es la bacteriana (estafilococos, estreptococos y enterobacterias) y con menor frecuencia la micótica. Se pueden afectar glándulas sanas, aunque es frecuente que el tiroides presente alguna patología previa.
La infección se produce por vía hematógena a partir de otro foco de infección primario, por invasión directa a través de pequeñas fístulas traqueoesofágicas, o bien por persistencia del conducto tirogloso.

El paciente refiere dolor en la región cervical anterior irradiado a la nuca y a los oídos y que aumenta con los movimientos cervicales, la deglución y la palpación. En la exploración se aprecia una zona eritematosa y fluctuante. Son habituales la fiebre, los escalofríos y las adenopatías regionales. En la analítica se objetivará leucocitosis. No suele ocasionar disfunción tirodea. El tratamiento se hará según antibiograma de la muestra cultivada tras PAAF y en ocasiones puede ser necesario el drenaje quirúrgico.

La Tiroiditis de Riedel es excepcional y de etiología incierta. Clínicamente se presenta como un bocio de crecimiento progresivo, simétrico o no, muy duro, inmóvil, que produce compresión y englobamiento de las estructuras vecinas, lo que ocasiona disnea, disfagia y disfonía. Los anticuerpos antitiroideos son negativos y en el 25% de los casos existe un hipotiroidismo. La fibrosis puede afectar también: parótida, órbitas, pulmón u otras serosas. El tratamiento es quirúrgico, con el objetivo de conseguir la descompresión de las estructuras vecinas.



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La autoinmunidad es la pérdida de la tolerancia a lo propio. Existen múltiples factores que interaccionan entre si en el desarrollo de enf. autoinmunes tales como:

-factores inmunológicos
-susceptibilidad genética
-infecciones
-Factores hormonales

Se define como enfermedad autoinmune de la tiroides aquella patología que abarca una gran variedad de entidades clínicas, las cuales comparten como patogenia una infiltración linfocitaria en la glándula tiroides.

Clínicamente son parecidas, predomina en las mujeres, 5 a 10 veces menos frecuente en hombres. Su etiología es desconocida pero se dice que intervienen factores genéticos, ambientales, y que existe una frecuente asociación con otras enfermedades autoinmunes.

Se ha descrito la presencia de autoanticuerpos dirigidos contra 3 autoantígenos :

- TG: tiroglobulina
- TPO: peroxidasa tiroidea
- TSH-R: receptor de TSH
Su presencia en suero se correlaciona con una tiroides con infiltración linfocitaria

Se han comprobado que la dosificación de TG y TPO sirven como predictores del desarrollo futuro de hipotiroidismo autoinmune.

Un estudio realizado con autoanticuerpos + y TSH normal mostró que la probabilidad de desarrollar hipotiroidismo autoinmune si se tienen autoanticuerpos + TSH, con valores normales de T4 libre (hipotiroidismo subclínico).

En el caso de las embarazadas se demostró que aquellas que tuvieran anticuerpos TPO, el 50% desarrollaban tiroiditis postparto.

1% de bebes nacidos de madres con enfermedad de Graves (con TSH-R autoanticuerpos +) desarrollarán tirotoxicosis neonatal. Causa: pasaje de altos niveles de TSAb por vía transplacentaria

Es por eso que se recomienda la dosificación de TSH-R durante el último trimestre de embarazo en mujer con enfermedad de Graves que recibió durante el embarazo tto con drogas antitiroideas; y en los primeros meses de embarazo en mujer eutiroidea que previamente fue tratada por enfermedad de Graves con radioyodo o cirugía.



 

 

 

 

 

 

Es una situación en la cual es producida una cantidad insuficiente de hormonas tiroideas circulantes, esto generalmente es debido a una glándula tiroides que tiene un funcionamiento por debajo de lo normal. El hipotiroidismo es la enfermedad que se presenta con más frecuencia en la glandula tiroides, afectando a un 3 o 5% de toda la población.

Las causas son variadas: falta de yodo, tiroiditis, tiroidectomía, fármacos e hipotiroidismo congénito o cretinismo.

Los sintomas: el hipotiroidismo leve puede no presentar síntomas. Los síntomas se agravan a medida que la enfermedad va empeorando, y generalmente estan relacionados con una disminución en el metabolismo corporal.Los síntomas más frecuentes son cansancio, debilidad, intolerancia al frío, y estreñimiento. Hay tambien otros síntomas de hipotiroidismo que incluyen somnolencia, aumento de peso, pérdida de pelo, depresión, y aumento de los niveles de colesterol. En el sexo femenino se puede presentar alteracion en el ciclo menstrual.

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