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Archivo de la categoría ‘Artritis reumatoide’

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La artritis es una inflamación de topografía articular. Síntoma: artralgia. Signos: rubor, calor, tumefacción, y dolor a la palpación de la interlínea articular. La artritis reumatoidea es una enfermedad sistémica, que predomina en las articulaciones, y sobre todo, en las articulaciones pequeñas de manos y pies, a las que afecta de forma simétrica.

Es la más frecuente de las artritis: afecta al 1% de la población.
Afecta sobre todo a mujeres (en edad genital activa). Predisposición genética: frecuencia 4 veces mayor en gemelos.

Dentro de la clínica los signos y síntomas que presenta son: envaramiento matinal,artritis de manos (carpo, MCF, o IFP) no afecta a las distales).

Es necesario la existencia de artritis de más de 3 áreas articulares observada por médico y persistente (más de 6 semanas) en interfalángico proximales (IFP), metacarpofalángicas (MCF), codo, carpo, rodilla, tobillo, metatarsofalángicas (MTF). Esta debe ser simétrica, obsevada por médico y persistente. Tambien se destaca la presencia de nódulos reumatoideos.

Afecta las manos en un porcentaje elevado en el debut; si no es así, de igual forma se verán comprometidas en algún momento de la evolución de la enfermedad. En las manos se ven afectadas mayormente las IFP, MCF, carpo, raramente las IFD. Todas las articulaciones pueden ser afectadas por la AR: codo, hombro, atlo-axoidea, interapofisiarias en la columna.



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Una enfermedad articular degenerativa mucho más común que la artritis reumatoide, y que por lo usual provoca  menos daño, es la osteoartritis. Aparentemente se origina de la combinación de la edad, irritación de las articulaciones, y del uso y de la abrasión.

La enfermedad articular degenerativa es una alteración progresiva y no inflamatoria de las aticulaciones móviles, en particular las articulaciones que soportan peso. Se caracteriza por el deterioro del cartilago articular y por la formación de nuevo hueso en las áreas subcondral y en los márgenes de la articulación.

El cartílago se degenera muy lento en cuanto al tiempo, y conforme los extremos del hueso se exponen, se depositan en ellos pequeños espolones del nuevo tejido oseo, estos espolones disminuyen el espacio.



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Entre el 40 y 60% de las consultas en atención primaria en España son por dolor. De estas un porcentaje importante (30%) están relacionados con procesos crónicos como la artritis, artrosis o fibromialgia.

Según se explico estas afecciones están siendo cada vez mejor tratadas en el primer nivel de atención, ya que cada vez se conoce más sobre ellos y cada vez se cuenta con más medicamentos para tratar el dolor, ya sea este como síntoma o como enfermedad.

El resto de las consultas por dolor son en general relacionadas con traumatismos, con dolores de garganta y oído (dependiendo de la época del año) y también están los dolores de causa odontológica.

Como se dijo anteriormente cada vez se cuentan con más y mejores fármacos para combatir al dolor, es importante que estas consultas sean atendidas y tratadas en el primer nivel de atención. Para ello se debe tener una adecuada red de información entre especialistas y pacientes.



 

 

 

 

 

 

La Artritis reumatoide es definida como una enfermedad crónica que es causa de dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de función en las articulaciones. Esta puede estar acompañada tambien por la inflamación en otros órganos.

Aunque la causa de la artritis reumatoide aún es desconocida, se están produciendo importantes progresos en la investigación de los mecanismos inmunológicos inflamatorios, que llevan a la artritis y al daño en las articulaciónes.
Hay estudios recientes que demuestran en algunas personas una tendencia hereditaria a desarrollar esta enfermedad. Esta tendencia está asociada con la presencia de ciertos marcadores genéticos situados en la superficie de las células.

Esta enfermedad afecta a millones de personas en todo el mundo, el 60% de los afectados son de sexo femenino… se tienen datos en cuanto a la edad de comiénzo de esta enfermedad, estos indican edades entre 20 y los 45 años.

El diagnóstico de la artritis reumatoide puede ser difícil, ya que puede comenzar en un proceso gradual y por síntomas muy sutiles o leves. Los análisis de sangre y las radiografías pueden arrojar resultados normales durante el período inicial. Otros tipos de artritis pueden simular las manifestaciones de la reumatoide. Y en varias ocasiones, es la destreza y experiencia del médico lo esencial para establecer un diagnóstico preciso y proponer al paciente el tratamiento más apropiado. Para su diagnostico: Presencia de artritis de más de 6 semanas de duración, rigidez articular matutina prolongada, presencia de nódulos característicos en la piel, erosiones articulares visibles por radiología y la positividad analítica de un anticuerpo conocido como factor reumatoide, si bien el 25% de los pacientes con este tipo de artritis no llegan a desarrollar este factor nunca y, dicho anticuerpo, puede aparecer en sujetos que no padezcan esta enfermedad.

El tratamiento para los pacientes ha mejorado espectacularmente durante los últimos 25 años, de este modo se ofrece a la mayoría de los pacientes una mejora de sus síntomas y el mantenimiento de su capacidad funcional a niveles casi normales. No existe un tratamiento que pueda curar para la artritis reumatoide; entonces el objetivo del tratamiento es conseguir remisiones o situaciones de casi remisión de los pacientes y el mantenimiento de su capacidad funcional y por ello el mantenimiento de su calidad de vida.
El éxito del tratamiento depende en gran parte de su diagnóstico a tiempo y de una terapia agresiva o intensa antes que se produzca un deterioro funcional o un daño irreversible en las articulaciones.
Inicialmente se pueden usar drogas antiinflamatorias, pero los pacientes con artritis reumatoide que presentan entumecimiento persistente en sus articulaciones son candidatos para el tratamiento con fármacos que sean capaces de modificar el curso de la enfermedad. Entre estas drogas, estan incluidos el oro intramuscular, metotrexato, cloroquina, sulfasalacina, azatioprina y D-Penicilamina. Tambien se puede añadir pequeñas dosis de córticoesteroides para poder controlar los síntomas, mantener la funcionalidad y ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad. El ejercicio cumple un importante papel para mantener la función. La aplicación de calor y frío, la protección articular pueden ser factores de incidencia para disminuir el dolor.
El tratamiento óptimo de la enfermedad durante todas sus fases, depende de un abordaje multidisciplinario, así mismo se debe incluir: educación del paciente y la participación de otros agentes sanitarios, para esto deben participar reumatólogos, médicos de atención primaria, enfermería, rehabilitadores, siquiatras y cirujanos ortopédicos.
Los espectaculares resultados del reemplazamiento articular total (especialmetne en casos decadera y rodilla), puede lograr que pacientes que ya tienen la enfermedad muy avanzada, puedan conservar la movilidad y la capacidad funcional.