
El lorazepam inicialmente fue muy utilizado para los pacientes añosos, ya que por no tener metabolito de vida ½ larga, y ser muy hidrosoluble, tiene una vida ½ más corta y no se acumula en los tejidos, por lo que se consideraba de uso bastante seguro en ancianos.
Sin embargo, se observó que produce un trastorno severo de la memoria, lo que llevó a reconsiderar su uso en pacientes añosos.
El diazepam se acumula más en el organismo que el lorazepam. A ésto se agrega el hecho de que es capaz de producir un deterioro progresivo de los aspectos cognitivos y funcionales de los pacientes ancianos, llevando a un estado de confusión que puede simular una demencia.
También produce una relajación muscular acentuada, asociada a una pérdida de la estabilidad y la coordinación, que puede condicionar caídas en los pacientes mayores, aumentando el riesgo de fracturas de caderas en esta población.
En ancianos se deben indicar BZD de vida ½ corta, sin metabolitos activos, que no produzcan deterioro de conciencia ni de la coordinación motora.
Las BDZ son fármacos relativamente seguros, ya que no producen reacciones adversas que puedan matar al paciente, pero los diversos trastornos que determinan pueden secundariamente originar problemas mayores.
Son fármacos muy utilizados, comprobándose un abuso de su indicación por parte de los médicos, ya que éstos lo consideran drogas “ seguras “.
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